La ciudad: tiempo y espacio

Espacio y tiempo y luz en todo yo,
en todos y yo y todos.

(Juan Ramón Jiménez, Espacio)

En las urbanizaciones las distancias cambian, los puntos clave de las ciudades se distorsionan y pierden su significado. Ir a por el pan o a por tabaco al bar más cercano se convierten en ejercicios que multiplican al menos por dos el tiempo requerido al de las ciudades. El espacio se agranda y con él las distancias y el tiempo invertido en ir del punto A a el punto B. El espacio, como ya sabemos, siempre va ligado al tiempo; y para equilibrar la diferencia del tiempo invertido en llegar del punto A al punto B entre las urbanizaciones y las ciudades ha de recurrirse a otra variable, hemos de incluir a la velocidad en la dualidad tiempo y espacio.

17 Comentarios hasta el momento »

  1. n3ptun3r dijo

    17 de Junio del 2008 a las 12:47 am

    Ciudades dormitorio: nos acercamos a Cyberpunk.
    Tardar en ir a por tabaco: nos acercamos a la Edad Media.

    O_o

    xD

  2. Christian Supiot dijo

    17 de Junio del 2008 a las 1:02 am

    Ehhhh vale.

  3. RaFa...eL dijo

    17 de Junio del 2008 a las 3:49 am

    Y también se nota de vivir en Valladolid a vivir en Aranda de Duero, o al menos yo lo noto. Es más cómodo vivir el día a día en Aranda que en Valladolid, ya que para ir a buscar las cosas no tienes que recorrer más de unos cuantos metros (eso sí, la central de Telefónica a tomar por culo de casa para que el ADSL no te llegue a 20 Megas ¬¬).

  4. Anita dijo

    17 de Junio del 2008 a las 9:02 am

    Cómo se nota que estamos de exámenes porque actualizas día sí, día también xD

    Un saludo.

    P.D Odio las urbanizaciones xD

  5. Campbell dijo

    17 de Junio del 2008 a las 4:18 pm

    Donde este una gran ciudad, que sales del portal y tienes 50 bares para sacar tabaco, 20 panaderias y 15 kioskos xD

    En 10 minutos tienes hecha la compra del dia, y para la cueva otra vez.

  6. W_somerset dijo

    17 de Junio del 2008 a las 5:49 pm

    El único problema que veo a esto es que se pilla el coche para hacer todos lo que has mencionado.

  7. bydiox dijo

    18 de Junio del 2008 a las 1:30 am

    n3ptun3r: El futuro ya está aquí.

    Christian Supiot: Roger that.

    RaFa…eL: Es más cómodo vivir en ciudades pequeñas o pueblos según para qué cosas, ya que aunque las distancias sean menores, también hay menos servicios y menos eventos culturales. Todo tiene sus pros y sus contras.

    Anita: Tiempo libre que tiene uno, ya ves :P

    Campbell: Las grandes ciudades también tienen incovenientes :P

    W_somerset: Claro, ahí entra la variable de la velocidad… pero de esa hablaremos en otro momento :P

  8. Campbell dijo

    18 de Junio del 2008 a las 1:33 am

    Dimelo a mi que he vivido en Madrid y ahora vivo en el culo del mundo (La Palma) se nota en todo, no solo las actividades culturales y las distancias.

    Que aunque esto es pequeño, las distancias se notan un huevo como hay 4 bares y 3 cierran el domingo te tienes que ir a buscar tabaco a 10 km xD

  9. Recaredo Veredas dijo

    18 de Junio del 2008 a las 8:48 pm

    Bonito texto geométrico.

  10. JLP dijo

    20 de Junio del 2008 a las 12:04 am

    Pues yo no odio las urbanizaciones, Anita, por el sencillo hecho de que todos vivimos en algún tipo de urbanización, salvo que tú vivas en medio de un descampado. Una cosa es estar en el cogollo de la ciudad y otra en el extrarradio, de lujo, de medio lujo, normalita o de baratillo. Por mi parte (yo que he sido urbanita a muerte) me quedo con el campo y la lejanía del mundanal ruido.
    Saludos.
    JLP
    PS: ¿Qué pasa con “Lluvia”?

  11. Anita dijo

    20 de Junio del 2008 a las 1:34 am

    JLP: Vale, odio lo que siempre he entendido por “urbanizaciones”: un montón de chalets todos iguales sin lugares para tomar un café, comprar el pan o dar un paseo mirando escaparates a 2 kilómetros del centro de la ciudad. Adoro mi piso en pleno centro de la ciudad y el no necesitar ni depender de autobuses, taxis, coche o lo que sea. Andando a todos los sitios.

    P.D Ya tengo la desgracia de pasar los veranos en un pueblo con cuatro casas.

    Un saludo :)

  12. mileto dijo

    20 de Junio del 2008 a las 2:29 am

    Hay algo turbador en las urbanizaciones. Algo de fracasada domesticación que recuerda a la invasión bradburyana de Marte.
    Otra vez recuerdo cosas leyéndote. Tengo insomnio, así que lo aprovecho y te cuento lo que me ha venido a la cabeza.
    Cuando me mudé al pueblo en el que vivo ahora tenía unos 10 años. Un poco por encima de mi casa había una urbanización de “lujo” de esas que se levantaban en os 70 los alemans. Tras una verja y un cartel de prohibido el paso (en varios idiomas), unos 100 chalets rodeando en espiral un volcancito. Cada uno de ellos con césped brillante, piscina azul, un seto de hibiscos rojos y el mismo número de palmeras repartidas con idéntica geometría.
    En contrapartida, los varios miles de casas del pueblo en que yo vivía(vivo), estaban dsperdigadas, sin enfoscar, levantadas a golpe de fin de semana por sus propios dueños. Apenas tenían ventanas mayores de 1×1, y lo más parecido a un jardín que podía encontrarse eran los matojos que crecían en los márgenes de las calles sin asfaltar. supongo que por eso a los niños del pueblo la urbanización nos parecía el paraíso. Recuerdo más de una conversación del patio de colegio sobre alemanas warrindongas que se bañaban en las piscinas azules con las tetas al aire. Todo lo que había tras la verja de la urbanización era asunto especulable. Todo, alli dentro era moderno y sofisticado.
    Cuando llegó al colegio Ingrid, una niña chilena espigada, cobriza, con rasgos melanesios y unos ojos enormes, todos sabíamos de qué parte del mundo procedía. Nos interesó menos saber que había llegado allí huyendo de la dictadura, que sus padres eran artistas o que en su familia había desaparecidos. En Ingrid sólo hallamos tres grandezas reales. La 1ª es que era tan buena en los deportes que todas las niñas del colegio(junto con los niños torpes) la odiaban (era la única capaz de dar tanta guerra en la cancha como un chico, y corriendo sin balón sólo dos chicos de clase podían darle esquinazo). La 2ª es que era la wapa inasequible que traía trenzas de colores en el pelo y que nos enseñó a hacer pulseras con cuerdecitas de plastico. La 3ª es que vivía en “la urbanización”.
    Sólo estuvo un año en clase. Cuando se marchó nos dejó dos orfandades: Ingrid misma, y la posibilidad de que un día nos invitara a cruzar la tela metálica de la verja.
    Dos años después cruzamos. Formabamos una pandilla de bicicletas y solíamos recorrer por las tardes el pueblo con la unica excusa de pasearnos en manada obligando a los coches a detenerse. Alguien recordó a Ingrid y decidimos subir hasta la urbanización para ver su casa desde la tela metálica y disfrutar luego del descenso. La verja estaba abierta y el guardia no estaba en la caseta (de hecho nunca más estuvo), de modo que cruzamos en silencio. Sin pedalear. Dejando que las bicicletas se deslizaran despacio. Imagino, que al igual que yo, todos estabamos aterrados de que alguno de aquellos alemanes viejos gordos y rojos empezara a vociferar en su idioma que nos marchásemos azuzando a una jauría de dobermans, pero nada pasó. De hecho no había nadie. Sólo un vientecillo desasosegante y cierta sensación de estafa. El césped, de cerca amarilleaba por partes y era grosero, artificial, como de plástico. Los hibiscos medio sobrevivían (los que lo hacían) chamuscados por el agua ensalitrada que repartían los aspersores. En las piscinas, aún desde el asfalto, podíamos adivinar los lagartos hinchados flotando panza arriba. (No sé porqué aún me imagino a las alemanas en topless pescando con la redecita los lagartos muertos ants de meterse en el agua). Pero ese día no vimos a nadie. Sólo en uno de los chalets había una niña tan rubia que parecía irreal meciendose sola en un columpio que chirriaba con su peso. Cuando nos vio llegar salió crriendo y se escondió en su casa.
    Agotamos la espiral hasta que el asfalto se terminó en una rotonda, y luego la deshicimos. No recuerdo que dijéramos nada, pero pedaleábamos rápido, como si detrás de aquel silencio nos estuviera acechando alguien. Hasta cruzar la verja no rspiré tranquilo. Sospecho que yo no era el único poseído por la urgencia de “querersalirdeallí”.

  13. mileto dijo

    20 de Junio del 2008 a las 2:43 am

    por cierto, tendrías que ver la urbanización ahora, con los hierros oxidados y las palmeras demasiado altas. Tiene uno la sensación al cruzarla de que de cualquier puerta puede salir una chica ensangrentada corriendo.
    Hay una peli española de hace mucho que m la recuerda bastante. tiene el mismo aire de abandono. http://www.filmaffinity.com/es/film270355.html

  14. bydiox dijo

    20 de Junio del 2008 a las 6:24 pm

    Campbell: ¿Entonces prefieres las grandes ciudades? Yo es que soy más de ciudades pequeñas… aunque poco a poco me empiezan a gustar más las grandes, qué se le va a hacer… supongo que me tocará vivir en un par de años en Barcelona.

    JLP: No es lo mismo vivir en una urbanización donde no hay ni tiendas y para comprar el pan tienes que coger el coche e irte hasta el centro comercial más cercano, que vivir en medio de la ciudad. No me compares… Y sobre ‘Lluvia’, pues no se me ha olvidado, pero entre exámenes no he tenido mucho tiempo, pronto, pronto.

    mileto: Tal y como lo has descrito no me hace falta ver película o imagen alguna para imaginarme la situación. No me hace falta nada más.

  15. JLP dijo

    20 de Junio del 2008 a las 7:02 pm

    Efectivamente, no comparo. Yo vivo en una urbanización. No es una cosa lujosa ni nada parecido (es más caro un piso en la ciudad) pero para mí tiene todas las ventajas: soledad (excepto en julio y agosto), tranquilidad (excepto en julio y agosto), buen tiempo (el mismo tiempo en Huelva o Sevilla supone una lipotimia sólo con pisar la calle), el mar al lado… Por lo demás, se puede ir andando o en bici a todas partes aunque yo tengo la costumbre del coche.
    A lo que voy: a mí me gusta esto y antes me gustaba lo otro. Yo ni muerto viviría en una ciudad y otros ni muertos vivirían aquí. Cada uno elige y la opción de cada uno está bien para él.
    El problema empieza cuando no se puede elegir y hay que meterse en el primer sitio que se puede. Pero este ya es otro tema…
    Saludos a todos.

  16. Campbell dijo

    20 de Junio del 2008 a las 11:02 pm

    bydiox: La verdad que cada una tiene sus ventajas, pero habiendo nacido en Madrid no te puede gustar otra cosa, aunque tampoco vamos a despreciar las ventajas que supone vivir en una pequeña ciudad/pueblo (Vivo en una localidad de 20.000 habitantes)

    Pero bueno, ya se sabe cada uno tiene sus preferencias, tengo unas ganas de volver para la peninsula que no puedo con ellas xD

  17. Anita dijo

    21 de Junio del 2008 a las 1:49 am

    JLP acabo de entender todo, si hubieras dicho antes que vivías en una urbanización al lado del mar, para mí eso invalida todas las desventajas que le puedo poner a una urbanización…

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