Mira, mira esto

A veces uno tiene la necesidad de enseñar ciertas cosas a todos los demás, por alguna razón extraña quiere que todos compartan su descubrimiento así que decide insistir a todo el mundo y decir eso de “mira, mira esto…” y sigue pasado un rato con “pero, ¿todavía no lo has visto?” hasta que consigue que todos los demás lo vean y, como en una especie de onda humana, estos comparten su descubrimiento (porque se convierte suyo desde el momento en que lo ven) y comienzan a decir a todos los demás…

Mira, mira esto…

¿Y todavía no lo has visto?

+ Vía Mundo Iconoclasta

Los Cronocrímenes

Hace unos cuantos años alguien (lo siento, mi memoria no llega más lejos) me enseñó este vídeo que pronto sería famoso por la Red (sí, ese de “me huele el pito a canela”):

Unos años después (2005) se me quedó grabado el nombre de Nacho Vigalondo al descubrir que estaba nominado a los Oscar por su corto 7:35 a.m. (finalmente no ganó, lo haría Wasp):

Y en febrero de 2007 leía estas palabras de Vigalondo en su blog:

Pues aquí está. No sé qué cabrón lo ha colgado en Youtube, pero le estoy muy agradecido. Como a Jon Díez (montador), Roberto Fernández (editor sonoro), Eugenio Mira (músico) Jonás Pérez (grafista) y Jose Luis Romeu (sabiduría en la sombra y montador del largometraje) por poner playas enteras de arena en la elaboración de este avance de Los Cronocrimenes que, como todo buen avance, lo cuenta todo sin contar nada. Espero que les encante. Va por ustedes.

Por cierto, lo más seguro es que puedan ver la película a finales de verano. Cómo y dónde, eso no lo sé. A los que la espera les parece dura, que se consuelen pensando que para mí es una tortura que sólo alivio pensando en la siguiente.

Ha pasado un año y medio… y hoy he podido ver Los Cronocrímenes en el cine, después de varios premios internacionales, firmado el remake americano y problemas con la distribución, por fin una película española de “ciencia ficción” y de un director semi-desconocido (no consagrado) ha logrado llegar a la cartelera (veremos qué tal se porta la taquilla con las modestas 77 copias que se han distribuido por toda España) y Nacho dice al respecto:

Y basta de pedir. Es hora de dar. De daros las gracias. Desde lo más profundo de alguien que sólo sabe hacer cine, y en lo demás es una calamidad: Hace no mucho tiempo era impensable que una película hecha al margen de las estrategias y criterios de los grandes grupos de comunicación, sin presupuesto para publicidad, pudiese generar el interés que hemos generado. Si esto es posible es por vosotros, y sobre todo por vosotros, los lectores, periodistas, bloggers, foreros, comentaristas, ¡Y cronojugadores! Todos los que os habéis hecho eco de nuestra película, reseñándola, criticándola, recomendándola, incluso vapuleándola. Entre todos, habéis conseguido que nuestro estreno sea un acontecimiento, lo merezcamos o no. Y os lo digo desde la solemnidad de alguien que lleva soñando con este momento durante media vida. La película ahora es vuestra. Lo digo en un sentido literal. La habéis levantado vosotros.

Gracias.

Que la película gire en torno a los viajes en el tiempo no hace que sea estrictamente una película de ciencia ficción, de hecho prefiero pensar que está narrada de una forma distinta (aquí se me viene a la memoria Memento, la gran película de Christopher Nolan), con pequeñas digresiones en la narración y empezando in media res (para no aburrir al público, como decía creo que Horacio -mi mente está frita, perdón por los lapsus-).

Los Cronocrímenes parte de una buena idea aunque ya bastante vista tanto en el cine, como en televisión o literatura y es la de viajar en el tiempo para alterar lo que hemos hecho o vamos a hacer. Puestos en esta tesitura, normalmente existen dos opciones: los famosos “probelmas espacio-temporales” (sujeto A se encuentra con sujeto A y “algo pasa”) o ver en pantalla que realmente no podemos arreglar nada viajando una y otra vez. Tengo que destacar forzosamente la comedia de Bill Murray, Atrapado en el tiempo, en la que los contínuos viajes en el tiempo tienen un fin que va más allá del propio personaje, algo o alguien le ha metido en ese bucle para que arregle ciertas cosas o que él cambie su perspectiva de la vida.

La película de Vigalondo es relativamente corta (88 minutos) pero desde la primera media hora ya podemos atisbar lo que nos espera después, aunque lo cierto es que el desarrollo de algunos momentos es bastante inesperado. El guión es notable, el reducido elenco de actores es mejorable (sobre todo la poco creíble actuación del protagonista, Karra Elejalde), la música es interesante y el resultado final es bueno aunque mejorable, es la sombra de lo que pudo ser. Lo cierto es que no veo lo que algunos como Alvy Singer han visto en la narración de la película, no me parece (muy a mi pesar) una obra maestra, sino más bien un planteamiento original pero de director nobel, con un primer proyecto interesante pero que queda en eso, en un primer proyecto interesante. Supongo que el remake americano será igual de bueno / malo que el original, pero personalmente reescribiría partes del guión para ampliar el número de personajes y el número de viajes en el tiempo. Eso sí, el final debe ser el que es.

¿Me gustaron Los Cronocrímenes? Sí, bastante. Pero no es la película que uno esperaba ver. Como he dicho, la carrera viene de lejos y muchas eran las espectativas que tenía puestas en la película y al menos mi granito de arena lo he puesto al pagar 4€ (con carné universitario, en realidad eran 6€) y al escribir esta entrada en mi modesto blog. Espero que sirva de algo.

P.D: No entiendo que tenga que salir el cuerpo de una mujer desnuda, es algo que se agradece (a fin de cuentas soy un hombre) pero que veo totalmente innecesario y aún le doy vueltas a el origen de esa escena (dentro del marco de la película), tal vez necesite verla de nuevo, pero creo que no hay explicación racional… eso creo.

Vendaval

Ya he hablado en otras ocasiones del cantautor valenciano Manolo Tarancón, pero hace un rato estaba viendo la entrevista que los chicos de Sesión Golfa le han hecho y no he podido resistirme a hablar de nuevo de él (perdón, ya sé que a veces puedo ser un poco pesado con las cosas que me gustan, pero qué se le va a hacer):

Han pasado muchos meses ya, desde aquella noche en que descubriera que Nacho Vegas tenía una canción con un tal Manolo, que me sonaba vagamente de que había tocado en algún momento con Quique González. Qué lejos queda ya el buscar esa canción por la Red y escribir un par de e-mails hasta conseguirla, qué lejos queda aquel primer contacto (imagino que vía Myspace) con Manolo, qué lejos parece todo… pero en realidad casi casi fue ayer.

Recuerdo aquel día bastante bien, estaba en Palencia e iba a cortarme el pelo (por cierto, ya toca… pero no tenían hora mañana) y mi madre preguntándome qué leches era aquel sobre y qué tenía… el primer disco de un cantautor que se llama Manolo Tarancón y también una copia de su nuevo trabajo, que aún no ha salido a la venta. Vaya nombre… Manolo, dijo mi madre. Y después escuchar el disco tranquilamente en casa una y otra vez.

Luego vendría la reseña de Más alla de uno mismo para Valladolid Web Musical, hablar de él en el blog de Nacho Vegas, la entrevista por mail, el concierto en Valladolid en Semana Santa (al cual asistimos tan pocas personas que se podrían contar con estas cansadas manos y no estoy exagerando) y un poco de promo en algunos sitios más. Y no, Manolo no me paga por ello, a estas alturas creo que todo el mundo sabe que cuando algo o alguien me gusta, intento hacer lo posible por él. Y este es el caso de Manolo.

A finales de septiembre Manolo volverá a Valladolid en formato solitario (esta vez nada de banda) y la verdad es que tengo ganas de volver a escuchar en directo la voz de Manolo, a ver cómo se desenvuelve después de haber tocado por toda la geografía española y esperemos que esta vez las entradas se agoten y todos puedan disfrutar de un gran concierto.

Y poco más que decir, lo cierto es que ya he dicho todo lo ue tenía que decir sobre él y lo único en lo que puedo insistir es en que escuchéis su discos, sobre todo si os gusta Quique González (supongo que es inevitable escuchar sus canciones sin pensar en él), César Rodríguez o cualquier cantautor un poco más “rockero” (es decir, poco tiene que ver con Ismael Serrano.

El último videoclip de su segundo trabajo se titula (al igual que esta entrada) Vendaval y aunque no es mi canción favorita, no está nada mal:

P.D: Desde hace un tiempo MT tiene un blog llamado Cuaderno Existencial, también de lectura recomendable (está en el blogroll).

Volviendo a la vida

Siento mi ausencia estos días (en realidad, semanas), mi falta de tiempo para contestar e-mails, ir a conciertos (aunque sí que fui al de Russian Red y estuvo muy bien), mi ausencia en cumpleaños de amigos, el poco rato que he tenido para estar con la gente, la imposibilidad de aceptar esas proposiciones indecentes de mujeres desconocidas (bueno, si realmente hubieran tenido lugar, no hubiera podido aceptarlas, no xD), pero poco a poco ya estoy volviendo a la vida. Este largo, largo periodo de exámenes ya llega a su fin (recuerdo que desde mediados de mayo llevo de exámenes), ya que el próximo sábado 5 de julio es mi último examen. Y después calma. Únicamente calma. Ya era hora.

Este verano me quedo en Valladolid trabajando, aún no hay nada definitivo pero tengo varias opciones en mente, ya veremos qué sale. Será el primer verano que pase completamente fuera de casa, supongo que alguna vez tenía que llegar… y es este año. Aún no hemos comprado las entradas para el Sonorama 2008 y no tengo claro si voy a ir a Sanfermines, pero ya hay algún viaje programado (secreto secreto) y alguno más que seguro que habrá.

Aprovecho para desear “buena suerte” a los que aún están de exámenes (los pobres informáticos e industriales) y recordar que nunca es tarde para ponerse (y si realmente el tiempo se echa encima, pues no debemos olvidarnos de que el curso acaba el septiembre).

P.D: Por si a alguien le interesa, en el podcast #34 de Kafelog leen y contesten al e-mail de un servidor sobre un par de cosillas y escucharlo con cascos mientras estás en una biblioteca rodeado de gente no tiene precio.

Calor

Hace unos treinta grados, lo que alguien del sur diría que es una temperatura ideal. Pero se equivoca. Hace calor, entra aire caliente por las ventanas de este apartamento, sé que el asfalto está caliente y no me hace falta tocarlo con la mano para saber eso. Y tampoco me hace falta que ningún experto me diga que hará más calor en los próximos días, semanas y meses. Tal vez un milagro aparezca en forma de tormenta un día de estos. Y así podamos volver a respirar y seguir con el camino.

Ahora mismo estoy con pantalón corto y camiseta de manga corta (nunca me he sentido cómodo llevando únicamente unos boxer, no soy de esa clase de hombres, supongo), no sé muy bien el porqué, pero algo de Miles Davis está sonando y yo no me puedo levantar de esta silla. Tal vez un milagro aparezca en forma de sonrisa de mujer y me haga olvidar este calor, esta temperatura demasiado elevada para un chico del norte acostumbrado al mal tiempo y a la lluvia.

[Play]

Nota: La fotografía original se llama (cómo no) Calor y es de Maurö.

La ciudad: tiempo y espacio

Espacio y tiempo y luz en todo yo,
en todos y yo y todos.

(Juan Ramón Jiménez, Espacio)

En las urbanizaciones las distancias cambian, los puntos clave de las ciudades se distorsionan y pierden su significado. Ir a por el pan o a por tabaco al bar más cercano se convierten en ejercicios que multiplican al menos por dos el tiempo requerido al de las ciudades. El espacio se agranda y con él las distancias y el tiempo invertido en ir del punto A a el punto B. El espacio, como ya sabemos, siempre va ligado al tiempo; y para equilibrar la diferencia del tiempo invertido en llegar del punto A al punto B entre las urbanizaciones y las ciudades ha de recurrirse a otra variable, hemos de incluir a la velocidad en la dualidad tiempo y espacio.

La tecnología en mi vida

Hace poco me comentaba Christian Supiot algo así como “eres un adicto a la tecnología” y lo hacía porque el día anterior se había presentado el iPhone 3G en la keynote de Steve Jobs y yo ya he comentado a algunas personas que me voy a comprar ese terminal casi seguro (para ello me pasaría de Vodafone -mi contrato de permanencia acaba ya- a Movistar y pagaría la cuota correspondiente, que aún no se sabe cuál será… pero si no es excesivamente alta -como tope pongo 35€ / mes con tarifa plana de datos- lo compraré).

¿Soy un adicto a la tecnología? No sé si la pregunta está bien formulada, pero voy a tratar de explicar un poco qué elementos uso para navegar y estar conectado con el Mundo Real™.

Teléfono móvil:

Me resulta difícil pensar en mi vida sin un dispositivo móvil, ¿no habéis tenido una extraña sensación cuando un día os dejáis el móvil en casa o se os acaba la batería? ¿no os sentís un poco aislados? Sí, seguro que habéis tenido esa sensación.

Ahora mismo tengo un Sony Ericsson v630i (llevo año y medio con él), un teléfono sencillo, pequeño, sin pretensiones y muy básico. Puedo llamar (también videollamar), mandar sms y mms, conectarme a Internet por 3G (pagando dinero, claro) y compartir archivos por bluetooth. Lo que viene siendo un teléfono de gama media-alta de hoy en día. Y sí, quiero el iPhone 3G con una tarifa plana de datos para poder conectarme con él cuando no tenga wifi cerca y poder leer mi correo, twittear y estar un poco conectado.
En los últimos días mucha gente ha comenzado a decir que es un teléfono demasiado caro y lo es si lo único que intera es recibir llamadas y usarlo como iPod, el iPhone 3G está diseñado para estar conectado siempre.

Ordenador principal

Hace año y medio perdí todo el contenido de mi disco duro (fotografías, textos, música…), el que hasta entonces había sido mi primer (y único) ordenador durante 6 años murió, así que me compré por piezas un ordenador relativamente barato y es con el que trabajo actualmente. He ido comprando un teclado (de Logitech y ultra-delgado, además salió barato, 15€ teclado y ratón, aunque el ratón murió), otro giga de ram, unos altavoces 2.1 de Creative (T3100), un disco duro externo de Seagate (500GB más donde almacenar música, películas y series -tengo 840GB de disco duro ahora mismo-) y mi última adquisición (hace apenas un par de semanas) es un nuevo monitor de 20” paranorámico, Samsung y con numerosas entradas (vga, dvi, hdmi) y me parece precioso.

Así que mi escritorio a día de hoy queda así,  ¿qué mejor forma de trabajar cómodamente que teniendo encima de la mesa lo que uno quiere tener?

Ordenador secundario

Desde hace un par de semanas tengo un portátil y no, no es un Macbook de 13” o un Dell Vostro, sino el famoso ultraportátil de Asus, el Asus Eee Pc de 7”, 4GB de disco duro y 512 de ram (el precio de venta con Xandros -una distro de linux- es de 299€). Estuve pensando mucho tiempo en si me merecía la pena comprarme un ultraportátil o un portátil “como Dios manda” y la verdad es que su peso ligero (no llega a 1kg) y la comodidad de poder llevarlo a todas partes como si de un libro se tratara hizo que me comprara este pequeñín.
Ahora no me separo de él, lo llevo a la biblioteca casi todos los días para escribir, navegar por Internet para buscar información o poder estar en contacto con la gente y no tener que usar el móvil, que para algo tenemos Wifi en la la facultad.

Básicamente con esos tres elementos (móvil, ordenador y portátil) hago todo lo que se puede hacer, ¿soy un adicto a la tecnología? No lo creo, pero sí que me gusta tener buenos gadgets con los que trabajar o disfrutar (ver películas en alta definición en mi nuevo monitor es una gozada) y bueno, supongo que todos buscamos hacernos la vida un poco más fácil a la hora de trabajar, ¿no? Eso sí, no siempre la comodidad o el diseño vienen ligados a unos precios asequibles, así que cuidado con lo que hacéis con vuestro dinero.

#30

Me encantan Niños Mutantes y su disco Grandes éxitos de otros (2007) contiene grandes versiones, pero mi favorita es la versión que hacen del clásico de Raphael, “Como yo te amo

Será que todo está dicho ya o que las cosas más sencillas y de toda la vida son las que funcionan de verdad (aunque estén levemente actualizadas). No lo sé, pero cómo me gusta esta canción.

P.D: Podéis leer la entrevista que me hicieron los chicos de Moriremos Todos aquí, por ser moderador de MediaVida (comunidad de jugadores online) creo que quedó bien.

Eventos culturales en Valladolid

Tengo a medias una entrada que quería publicar hoy, pero he cambiado de opinión cuando hace un rato he actualizado el fotolog de Valladolindies avisando de que hoy tocaba Conchita en la plaza de toros de Arroyo de la Encomienda (un pueblo de Valladolid) y después leyendo mis feeds he visto la entrada de los chicos de No te detengas sobre los últimos conciertos del Festival de las Artes de Castilla y León y que unida a la última entrada del blog de José Luis Piquero en la que recomendaba una canción de Rufus Wainwright ha hecho que me apeteciera hablar de otras cosa. El destino supongo, vete tú a saber.

No quiero ser pesimista y no puedo negar que la actividad cultural de la ciudad de Valladolid no es nula, tal y como suceda con la de Palencia (actividad de la que he disfrutado / sufrido durante 2 décadas) pero lo cierto es que para ser una ciudad relativamente grande, uno se esperaba otra cosa.
Además, este año ha sido sin lugar a dudas un año lleno de actividades (Versátil.es III) y de conciertos (según mi perfil de Last.fm he asistido en 2008 en Valladolid a: David Thomas Broughton, Quique González, Lucas 15, Manolo Tarancón, Jonquil, Sidonie, Manos de Topo, CatPeople, Animal Collective… y aún me quedan, claro.
¿Y entonces de qué me quejo? Pues básicamente de la pobre actividad cultural promovida por las instituciones (me da igual si es el Ayuntamiento de Valladolid o la Junta de Castilla y León), ya que salvo el concierto de Quique González que estaba patrocinado de alguna forma por la Junta si no recuerdo mal, directamente no se ha organizado nada decente, exceptuando tal vez el Festival de Teatro y Artes de Calle de Valladolid (TAC) aunque no sé hasta qué punto lo organiza el ayuntamiento y no simplemente pone el dinero y ya está. No entiendo cómo Salamanca tiene el Festival de las Artes de Castilla y León con artistas como Rufus Wainwright, Facto Delafé y Las Flores Azules y Digitalism entre otros y aquí existe el maravilloso Valladolid Latino con artistas como El Canto del Loco o Alejandro Sanz… y sí, entiendo que hay gustos para todo y me parece bien que se organicen cosas para un público mayoritario (al menos en teoría, porque la gente viene de fuera, de la propia ciudad no demasiada gente…), pero me cabrea bastante que no se organice nada más o menos alternativo y que tengan que ser asociaciones las que traigan al señor Nacho Vegas 4 veces en 2 años y es que si quitamos el buen hacer de ciertos colectivos o grupos de personas que se mueven un poco esto sería un erial cultural.

Supongo que de nada sirve cabrearme y pensar en el momento fantástico que pasé el verano pasado en Benicàssim escuchando al señor Rufus versionar “Hallelujah” en directo:

Nota: No encuentro una versión de calidad del concierto del FIB 2007, así que pongo otro directo:

Y me tendré que conformar con pensar que hoy podría ir a ver a Conchita (aunque ya he visto un concierto completo de ella, hace 2 años, cuando aún no era famosa y el público iba a ver a César Rodríguez, ya que “la tal Conchita” no la conocía nadie y no sabía tocar -tengo pruebas sonoras de tal hecho-). Y me tendré que conformar con pensar que hay gente que no ha podido asistir ni a la mitad de conciertos de los que yo he ido este año. Y me tendré que callar la boca y morder la lengua, porque menos da una piedra.

Cosas de pareja

Ella era una zorra. Le gustaba emborracharse y llevarse a la boca aquello que dos veces por semana unos tipos que no conocía de nada le obligaban a chupar con fuerza. El día después siempre estaba todo borroso, no había detalles concretos, únicamente pequeños flashes de la noche anterior, breves escenas que se repetían noches tras noche a lo largo de los meses.
A ella le hubiera gustado que las cosas fueran distintas, que Fredo le hiciera caso, que le pidiera casarse con ella después de tantos años juntos, que no se acordara de su existencia únicamente en las noches en las que las cosas no habían ido muy bien, que le dijera de vez en cuando algo bonito o que le hiciera algún regalo de vez en cuando. Tal vez un viaje juntos a algún lugar, como soñaron tiempo atrás. Lejos.

Él era un cabrón. Le gustaba apostarlo todo y emborracharse tanto que al día siguiente su cuerpo le dolía más que la cartera vacía. Su nombre era Alfredo, pero alguien le contó una vez que le quedaba mejor el nombre de Fredo, como el del tío ese que salía en la peli de mafiosos. Le dijo que era clavado a él. Y aunque él nunca había visto esa película, se sentía importante al llevar el nombre de un mafioso. A Fredo le gustaban todas las mujeres, pero ellas sólo le hacían caso si había dinero de por medio y eso únicamente sucedía una vez al mes o cada dos meses y eso si la diosa Fortuna estaba de su lado. El resto del tiempo a él sólo se le veía con Sam, ella era la que aguantaba sus días malos y muy malos, los golpes en la cara y los dos intentos de suicidio. Si no fuera por ella Fredo no seguiría vivo.
A él le hubiera gustado que las cosas fueran diferentes, sabía que no tenía un gran futuro trabajando hasta el amanecer arreglando camiones para el viejo Carlos, sabía que perder cada billete recién ganado esa misma noche entre copas y mujeres no era vida. Aquella no era la vida que se había imaginado.
Fredo aún recordaba cómo era todo diez años atrás, cuando conoció a Samantha, lo bien que se lo pasaban juntos en la cama, cómo la bebida y las otras mujeres estaban aún muy lejos, cómo lo único que le importaba en aquella época era su sonrisa y su cámara de fotos, la vieja Polaroid que llevaba a todas partes. Ojalá supiera dónde puso el último par de carretes.

Nota: La fotografía es de la iniciativa Fifty Rooms, recolgada en mi Flickr para esta entrada, desconozco la autoría original (si alguien la descubre estaría muy agradecido de que se pusiera en contacto conmigo).