Siesta

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“Desperate in my sleep / Like I’d lost something / When I woke I found / It was just a dream”

Siesta

“Will I have a house? / Will I be a star? / What would people think / If I din’t make it far?”

Nota: La fotografía original se titula ‘Siesta‘ y es mía.

Esto no es un manual de estilo

Esto no es un manual de estilo ni pretende ser una guía de cómo se deben hacer las cosas en twitter. Simplemente es mi visión (repito, la mía, no universal) de cómo creo que se deberían hacer algunas cosas en el servicio web. Evidentemente cada uno tiene su propia opinión y no tienen que estar de acuerdo conmigo.

-Twitter / tweets: El servicio se escribe twitter, sí, es un coñazo escribir la doble ‘t’ pero es lo que hay. Y cada mensaje en dicho servicio se escribe ‘tweet’, ni ‘twit’. ni ‘twitt’ ni similares. ‘Tweet’.

-Ortografía: El uso de MAYÚSCULAS en la red significa que estás gritando, así que no es recomendable usarlas. Del mismo modo las abreviaturas y las faltas de ortografía no quedan demasiado bien. El buscador web del DRAE funciona realmente bien.

-¿Y si no me cabe en 140 caracteres? Hay algunas personas que usan servicios como twitlonger para ampliar su tweet en más de 140 caracteres. Entiendo que no siempre es posible reducir el mensaje a esa cantidad, pero resulta muy molesto para los demás el tener que entrar en otro servicio para ver lo que tú has dicho. Por ello resulta mejor escribir varios tweets seguidos (aunque sin pasarse, claro).

-La función de reply y de retweet: Twitter incorpora una función llamada ‘reply’ para que podamos contestar a nuestros contactos. Si utilizamos twitter por web encontraremos el link debajo de cada tweet. Si usamos esta función lo que conseguimos es que la persona con la que estamos hablando (y todos aquellos que sigan la conversación) pueda saber a qué tweet suyo específico nos referimos (no vale hacer reply al último tweet que ha escrito, sino a lo que queremos que responda). Desde hace un tiempo se ha puesto de moda usar la función retweet para hacer replies, pero lo cierto es que resulta muy incómodo ya que rompe la conversación y hace que todo el mundo se entere de ello.

-”.”: Ahora también se ha puesto de moda utilizar un pequeño “.” delante del @nombre al cual hacemos un reply o mention. ¿Para qué sirve? Pues para que todos tus contactos vean dicho reply aunque no tengan a esa persona en su timeline. Resulta muy molesto, al igual que usar el retweet como reply, así que es preferible no utilizarlo.

-Auto-tweets y servicios de terceros: Esto empieza a ser mi cruzada particular. Alrededor de twitter se ha creado un ecosistema de aplicaciones y webs de todo tipo. Por ejemplo si queremos subir una foto y enseñársela a todo el mundo podemos usar twitpic. Del mismo modo podemos usar twitterfeed para mandar a twitter el rss de un blog (cosa que deberíamos hacer siempre y cuando nuestras actualizaciones no sean demasiadas -es decir, varias al día-). También podemos usar foursquare para decir dónde estamos, aunque es recomendable quitar el auto-tweet (es decir, la publicación automática del tweet cada vez que hagamos check-in, seamos major de algún sitio o consigamos un badge) y usar el servicio en twitter cuando nosotros marquemos que así sea, generalmente acompañado de algún texto, por ejemplo: Comiendo rica paella (@ Casa de mi madre). Del mismo modo cualquier auto-tweet de páginas como Youtube o Flickr resulta muy incómodo para nuestro timeline. Si ponemos un vídeo favorito en Youtube todos nuestros contactos de Youtube lo verán cuando entren, pero si tenemos conectado Youtube en twitter todos nuestros contactos también lo verán. Si nos ha gustado mucho el vídeo, ¿no sería mejor poner el link a mano junto con una pequeña descripción? En el caso de Flickr, ¿no sería mejor poner a mano un link al último set que hemos subido en lugar de twittear decenas de fotos en twiter?

-Links: Muchas personas usan twitter para compartir enlaces curiosos, interesantes, graciosos, etc. en lugar de usar servicios como Google Reader mucho más completos y que tienen dicha finalidad. Está claro que poner un par de enlaces interesantes al día no molesta a nadie, pero poner 20 enlaces seguidos puede que sí.

En general lo que deberíamos evitar es el ruido en twitter. Está claro que por poner un favorito en Youtube cada dos semanas no estamos molestando a nadie, pero deberíamos ser conscientes que si todo el mundo hiciera lo mismo íbamos a tener demasiada saturación en la red. Creo que la palabra clave es la mesura, hacer las cosas en la medida justa, tener un poco de cabeza al usar el servicio y dejarse aconsejar sin poner malas caras.

P.D: Entrada escrita desde el iPad.

Valladolid-Palencia

Dos días en el tranquilo rincón de Castilla, la muy vieja. Extraño aparece todo ante los ojos, después de trece meses de timbres y campanas, claxons y demás ruidos de urbe grande, con grandes edificios y árido movimiento de las gentes. Aquí paz, tranquilidad, comadreo, frío… La familia, toda bien; mi sobrina, encantada de verme. Siento, no obstante, la leve nostalgia de Madrid. Atrae aquel antro populoso de corrupción y aburrimiento por hipertrofia. Tal vez no sea sino la nostalgia de todo lo que pasa, de todo lo que dejamos atrás.

(Gabino-Alejandro Carriedo)

Llevo desde finales de julio en Palencia, hice la mudanza en un largo domingo y vacié cinco años de mi vida en una furgoneta para cerrar la puerta y no volver a abrirla. En octubre de 2004 me incorporé al curso de primero de Filología Hispánica en la Universidad de Valladolid. Por aquel entonces yo iba y venía todos los días en el autobús universitario e incluso había días que hasta podía coger 4 autobuses, a 50 minutos por trayecto. Pero desde octubre de 2005 mi hogar ya no sería Palencia, sino los Apartamentos “Cardenal Mendoza” en Valladolid. Los dos primeros años volvía en verano a casa, pequeñas mudanzas, cambios de compañeros de piso (he tenido hasta siete compañeros en apenas cinco años), pero los últimos dos nadie me había movido de ahí durante todo el curso. Recuerdo el largo verano de 2008, el silencio en los pasillos por las noches.

Y ahora aquí de nuevo, cinco años después vuelvo a Palencia. Ya no tengo “mi pisito” en Valladolid, ahora tengo que mendigar comida y cama cuando voy a la gran ciudad castellana. ¿Y la vida en Palencia? Pues todo sigue igual, aquí no cambian demasiado las cosas. Gabino-Alejandro Carriedo lo explicaba bastante bien en el texto que he mecanografiado al comienzo de esta entrada: en Palencia todo sigue exactamente igual que cuando nos marchamos. Es una ciudad que no cambia, que se mantiene quieta a la espera de que regresemos y abracemos sus calles, sus gentes, su frío.

Echo de menos muchas cosas de la experiencia universitaria en Valladolid, creo que haría las cosas muy distintas ahora si tuviera la oportunidad. Como todos. Pero volver a casa es la única forma de darme cuenta de que todo ha terminado ya y de que tengo que seguir adelante. El primer viaje se ha completado, de Palencia a Valladolid y de regreso a Palencia. De  vuelta a casa para dejar todo aquello que no me sirve en mi camino y así volver a hacer las maletas para marchar otra vez.

Aparecer

Aparecer. Eso es todo lo que hago. Aparecer. El tiempo pasa más rápido en el trabajo, ocupándose de unas cuántas almas perdidas. Estás con ellos cuando son más vulnerables, cuando están desnudos, débiles, heridos. Los tocamos, examinamos su cuerpo. Los vemos más de cerca que sus familias, que sus amantes. Pero es mecánico, es algo pasajero. O los curas o los ves morir. En cualquier caso, acaba rápido. No hay próxima vez ni compromiso. Ni conexión real. Quizá por eso sigo haciéndolo.

Creen todo lo que les dices. Tienen que confiar en ti porque eres el
médico y lo sabes todo. Pero yo no. Supongo. Mientes. Repites lo mismo a diferentes personas una y otra vez hasta que las palabras apenas salen de mi boca. Resulta difícil no sentir asco de ti mismo, del sistema, de los compañeros, incluso de la gente a la que tienes que curar.

Soy bueno en lo que hago. Tengo cierta habilidad, cierta facilidad,
son dones naturales. Todo era perfecto. Otros llegaban apenas duras al final del día y yo sin embargo quería más. Más ansia, más intención. Antes la medicina me parecía interesante, poderosa, que estaba viva. Hoy hemos salvado la vista a una cría y he salvado la vida a un niño. Y me ha dado igual. No he sentido nada.

(…) Simplemente me toleran, saben que puedo aguantar turno tras
turno y mañana seguiré haciéndolo. -¿No has pensado en tomarte un tiempo? -Sí, sí… y en volver a casa, incluso. Hace tiempo vi un
dibujo en una revista: un hombre está sentado en una habitación con dos puertas. En una pone “no entrar” y en la otra pone “no salir”. Así que él se queda sentado. Sin hacer nada.

(Doctor Kovač. Urgencias 9×17)

Nota 1: Este monólogo -que no es tal, pero a efectos narrativos lo parece- es una de las pocas escenas de la serie que recuerdo de aquellas noches de verano en las que me quedaba hasta muy tarde viendo la serie en TVE1. Ahora la estoy viendo del tirón, desde el inicio hasta el final y saltándome la intro. Espero hablar de ella cuando acabe las 15 temporadas.
Nota 2: He transcrito y colgado esta entrada enteramente desde mi iPad. Disculpad por adelantado si hay algún problema.

El inicio de la verdadera edición digital

Llamar edición digital a una mera traslación de lo que hay en papel a digital es erróneo”

Estamos viviendo una época de cambios en el sector editorial como nunca antes se había producido (y tal vez por eso a mí me motive tanto este campo, no lo sé). Ayer mismo conocíamos la noticia de que Amazon vende más ediciones de libros electrónicos que de tapa dura y no creo que pase mucho tiempo hasta que la coletilla “de tapa dura” desaparezca, ya que a lo que más ataca la edición no física es a esas ediciones cutres y de bolsillo que dejamos tiradas en cualquier sitio, que vendemos en algún portal de anuncios como eBay o que regalamos sin decirnos nunca eso de ¿a quién se lo dejé? En este interesantísimo artículo de booksquare hablan del tema, cito lo más relevante:

“Print is not dead. It is not even dying, at least not yet. Think of print like an overweight beast, shedding excess weight. The result is a leaner, more defined, more beautiful experience. (…) There’s no telling what book might find a place in a permanent collection, but five seconds in a used bookstore (physical or digital) is enough to prove that much of what is printed isn’t valuable enough to remain a permanent part of most libraries. These are the type of books I believe we’ll see dying in print first. (…) What is important is that these print version be quality — good covers, excellent paper, binding that doesn’t fall apart. Handmade, one-of-a-kind, original, limited edition, personal.”

Aquí una libre traducción hecha por mí para los que tengan problemas con el inglés:

“Las ediciones impresas no están muertas. Ni si quiera se están muriendo, al menos no de momento. Piense en ellas como en una bestia con sobrepeso y elimine ese sobrepeso. El resultado será algo más definido, una experiencia más hermosa. (…) Aquí no les voy a contar qué libro debería tener sitio en una colección permantente, pero cinco segundos en una tienda de libros usados (física o digital) es suficiente para demostrar que gran parte de lo que está impreso no es lo suficientemente valioso como para seguir siendo parte de la mayoría de las bibliotecas. Estos son el tipo de libros que creo que veremos morir en primer lugar. (…) Lo más importante es que las versiones impresas sean de calidad (buenas portadas, excelente papel, que no se deshojen). Hechas a mano, originales, ediciones exclusivas y personales.”

Al margen de cómo afecte la edición digital al libro impreso, estamos en el momento exacto para ver cómo va cambiando el paradigma editorial. Simplemente hay que distanciarse un poco y ver que las ediciones digitales que se llevan ofreciendo en los últimos años no son en realidad a lo que deberíamos llamar ediciones digitales. Sí, claro que no son en papel y sí, podemos descargar los libros de Amazon y pasarlos a nuestro dispositivo o entrar en una de las librerías virtuales afiliadas a Libranda y empezar el tortuoso sendero para obtener nuestra copia a través de Adobe Digital Editions. Pero lo que obtenemos es una edición que en la mayoría de los casos no pasa de ser una copia screener del original.

¿Y a qué deberíamos considerar la verdadera edición digital? Pues es bastante sencillo, a las ediciones digitales de cualquier texto escrito pensadas y creadas únicamente para leerse en un soporte que no sea el papel (da igual si es la pantalla del ordenador, un e-reader o el iPad).

Vamos a hacer un breve recorrido sobre unas pocas aplicaciones que han ido saliendo, primero simples demos y luego ya para el dispositivo de Apple, que gracias a la ausencia de tinta electrónica (sin duda, la parte más criticada del dispositivo junto con su elevado precio) ha sido el vehículo ideal para esa revolución (¿será por esto mismo que Steve Jobs dijo que el tablet era lo más importante que había hecho en su vida?):

Paso 1. Diciembre de 2009. Demo de una aplicación de Sports Ilustrated para un tablet (en mayo de 2010 dejó de ser una demo, se presentó en la Google I/O 2010)

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Paso 2. Febrero de 2010. Aplicación de Adobe & Wired Magazine para un tablet (que más tarde estaría disponible para iPad).

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Paso 3. Marzo de 2010. Apple lanza su dispositivo iPad, incluyendo la aplicación iBooks.

Paso 4. Abril de 2010. Aplicación para iPad de Alicia en el país de las maravillas. Aplicación para iPad de Toy Story.

Imagen de previsualización de YouTube Imagen de previsualización de YouTube

Paso 5. Julio de 2010. Actualización 1.1 de iBooks que permite ver vídeos y sonidos integrados en los libros (a finales de junio ya lo había hecho Amazon con su Kindle Editions). Penguin & Starz lanzan la aplicación para iPad de Los Pilares de la Tierra, con vídeos de la serie de televisión y contenido adicional.

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Con estos cinco pasos hemos visto en poco más de 7 meses cómo hemos pasado de una simple demo -un concepto de lo que deberían ser las revistas digitales- a cómo el lanzamiento del iPad ha arrastrado a todos y ha logrado que la mayoría de los periódicos y revistas tengan aplicación para iPad.

Para mí está claro que ha sido necesario que primero las revistas se adaptaran al nuevo medio, para justo después hacerlo con la versión menos relevante de la literatura, los libros para niños (y me resulta enormemente irónico que fuera con la aplicación de Alicia en el país de las maravillas, ¿soy al único al que estas cosas le hacen gracia?). Una vez que las revistas y los libros para niños dan el salto, poco queda para que la literatura “de verdad” lo haga. No quiero extenderme aquí hablando de la Teoría de los Polisistemas, pero este caso es un claro ejemplo de cómo los cambios se dan primero en la periferia del sistema literario (entandamos por periferia los libros infantiles y las revistas) y cómo ello afecta al centro, que adopta las reglas de la periferia y que cambia con ella.

No voy a decir que la versión de Los pilares de la tierra para iPad vaya a suponer la revolución, pero sí un punto de partida. Dicha aplicación salió ayer a $12,99 frente a los $9,99 que vienen siendo habituales y aunque tal vez pueda parecer cara, lo cierto es que es la primera vez que estaremos pagando por un valor añadido al simple texto. Siguiendo con el símil de las películas, por fin tenemos un DVDRIP de nuestra película screener. En mi opinión el fallo más gordo está en que dichos libros (tanto el de Carroll como el de Follet) son aplicaciones independientes y no están dentro de iBooks o Amazon, por lo que se pierde contexto dentro de nuestra biblioteca virtual.

No sé cuál será el siguiente paso dentro de la industria editorial, aunque creo que lo lógico sería utilizar las herramientas que Amazon o Apple ya ofrecen para maquetar y vender los libros dentro de sus tiendas virtuales, ofreciendo a los lectores ese valor añadido, ese nosequé que las ediciones digitales de ahora no tienen. Ha llegado el momento en que los amantes del tacto y del olor de los libros deban mirar a su rechoncha bestia y decirle adiós, porque llega el verano y toca ponerse a dieta.

Hoy, 15 de julio, despega Libranda

Hoy, 15 de julio, era un día importante para muchos usuarios de la Red, miles de personas esperaban ansiosas a que Libranda diera el pistoletazo de salida…. bueno, tal vez estoy exagerando, la verdad es que a muy poca gente fuera del sector editorial les interesa el día de hoy, no están preocupados por poder acceder a los libros en en formato ePub con DRM.

Ya hablé largo y tendido sobre el nacimiento de Libranda y cuáles eran sus errores de concepción y por ello intentaré no repetirme demasiado. Hoy se ha puesto en funcionamiento la plataforma, con una página web que tiene un bonito diseño y con un buscador que te permite lo básico: buscar por título, autor o por editorial.

Libranda. Catálogo completo

¿Cómo? ¿1114 resultados? ¿Pero no habíamos quedado en que iba a tener más de 2000 títulos el día de su lanzamiento? Pues apenas supera los mil, como si esa cifra fuera muy importante (ya comenté que no lo era, que era algo ridículo). Pues van bien.

Bueno, da igual, tal vez entre esos 1000 libros estén los que más me interesen, vamos a hacer una búsqueda, por ejemplo vamos a ver si está Los muertos de Jorge Carrión… ¡está! [nota: al realizar la búsqueda sí que sale con portada y descripción, pero no así en la ficha del libro, cosas raras]. Bueno, voy a dar el salto, voy a comprar en digital (aunque ni mi iPad ni mi Kindle puedan leer dicho formato con DRM), pincho en el enlace para comprar y…

Libranda. Tiendas

Hum, ya sabía que Libranda no era una plataforma de venta, sino un distribuidor, pero se me hace raro que tenga un buscador y una opción de compra y que te lleve a una página genérica de tiendas asociadas a Libranda, de hecho ya no es que no te enlacen al libro en cuestión, es que ni te llevan a la sección de libros (el link de El Corte Inglés es a su página web y no a la sección correspondiente).

¿Entonces para qué nos sirve Libranda? ¿Cuáles son las características de un distribuidor? No sé vosotros pero a mí me parece que lo más lógico sería que al entrar en la ficha de cualquier libro y pinchar en el botón “comprar” nos llevase a un buscador donde estuvieran integradas las bases de datos de las diferentes webs de venta y que sea el comprador quien decida dónde le interese comprar. ¿Pero qué sentido tiene que te lleve a una web con las diferentes tiendas? ¿Para qué sirve entonces Libranda? ¿Qué facilita al futuro comprador? Absolutamente nada.

Pero no nos desanimemos, entremos en una web asociada, por ejemplo en Laie (que yo no conocía) y busquemos el libro  de Jorge Carrión:

Libranda. Las comparaciones son odiosas

La versión física del libro nos cuesta 16,90€ mientras que la edición en ePub con DRM 13,99€, apenas 3€ menos. ¿Quién en su sano juicio va a pagar 14€ por un libro en su versión electrónica pudiendo pagar 17€ por la versión en papel? ¿Es aceptable esa mínima diferencia? ¿Acaso las tareas de impresión, distribución y almacenamiento únicamente cuestan esos 3€? ¿En serio? Bueno, vale, la versión física tiene un 4% de IVA, mientras que la versión digital tiene un 18%, eso tampoco ayuda, cierto. Pero así no se hacen las cosas.

Y hasta ahí he llegado, no he querido registrarme, bajarme Adobe Editions y gastarme 14€ en un libro con DRM que no puedo leer en mis dispositivos. No, gracias, no me gusta el juego. Prefiero comprar en 2 clics a través de Amazon o buscarme la vida por ahí. Aunque el libro de Jorge Carrión no lo he encontrado, creo que iré a la biblioteca a por él.

P.D: Hace unos días se ha celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo el XXVI Encuentro sobre la Edición y aunque yo no he estado allí sí que seguí lo que se decía a través de twitter (con el hashtag #futuroEd) y en una de las conversaciones a través de la red yo comenté que “llamar edición digital a una mera traslación de lo que hay en papel a digital es erróneo”, cosa que al parecer todo el mundo comparte ya que la cantidad de retweets fue notable. Esa opinión va en la línea de lo que creo que tiene que ser el futuro de la edición y en que el precio por un eBook no puede ser tan elevado como se pretende en Libranda, ya que no está ofreciendo ningún valor añadido a la edición física y no hay una diferencia notable de precio. Como ya he repetido, el precio de una edición digital no debería superar los 4,99€ para novedades y debería situarse en 1,99€ como precio normal de los libros que no son novedad.

Última actualización 20/07/2010: Amplísima cobertura que está teniendo el lanzamiento de Libranda en los medios digitales, cosa que uno no pensaba que fuera a suceder. Enlazo algunas de las entradas o artículos más interesantes: Comprar un libro electrónico en España con Libranda. Odisea en el ciberespacio, El reto de Libranda, ¿Cuáles son las necesidades del lector en la era digital?, La industria editorial apuesta por ebooks caros y difíciles de comprar, Fiasco Libranda, ¿Funciona Libranda?, Libranda se pone en marcha: reacciones y valoración, Primeras impresiones en Twitter sobre Libranda, Libranda: ángeles y demonios, Los tres errores de Libranda: tres en uno, No seamos incautos, Libranda no pretende vender ebooks, El asedio a Libranda, Llegó Libranda, Libranda, Libranda y los editores que no quieren vender eBooks, #libranda: Plataforma de distribución de ebooks… o algo así y varias decenas de artículos más que se pueden encontrar googleando o mejor aún, leyendo la conversación en twitter. Únicamente leyendo el título de los artículos se puede saber hacia dónde va la opinión de la gente y me alegra mucho saber que no soy el único que ve los grandes y negros defectos de Libranda.

La vida suena en este lugar

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“La vida suena en este lugar / en el albor de la hierba que acaban de segar / en el calor de tus manos antes de llamarme (…) La vida se esconde en este lugar / con un verso olvidado que esperas recordar / y el silencio en tu cuerpo antes de amarme”

Tranquilidad

Porque mejor hoy que ayer y mucho mejor que mañana. A pesar del calor y del reducido espacio. Mejor hoy, créeme. Y tranquila, pronto pasará el verano y volveremos a morirnos de frío frente a los escaparates de colores.

La fotografía se titula Tranquilidad y es mía.

Hoy se acaba (por fin) el Mundial

Sí, por fin hoy se acaba el Mundial de fútbol, a eso de las 22:30 probablemente millones de españoles salten de alegría para celebrar la victoria del equipo de fútbol español e inunden las calles, fuentes y plazas de todos los municipios de este país. Los abrazos de alegría, la exaltación de los colores patrios (que no de la bandera española, sino de la roja), la vuvuzela como arma sonora definitiva (¿quién se acuerda ya de los megáfonos?) y sobre todo de cierto sentimiento de unidad nacional (¿de verdad existe ese sentimiento?).

Siento ser un poco pesado con el tema para todos aquellos que me leéis a través de otros medios, pero como en este blog no había expresado lo que opinaba sobre ello creo que va siendo hora de hacerlo (nótese que he esperado a hacerlo a última hora). No es un gran secreto que yo no soy forofo del “deporte nacional”. Lo cierto es que tuve una época, de pequeño, en que jugaba de defensa izquierda en el patio del colegio, recuerdo haber lesionado a uno de los empollones de clase con una entrada de esas que marcan hueso y carne y también recuerdo cómo en secundaria los únicos temas de discusión eran el fútbol y la política. Pero todo eso queda muy lejos. Ahora no veo el fútbol si no es para estar con los amigos tomando unas cañas o hablando de lo que sea. A ellos les gusta el fútbol y es de los pocos motivos por los que casi todos dejan lo que estén haciendo (incluyendo estudios, novias o trabajo) para sentarse frente al televisor y mirar al césped. De hecho el Fifa para la Xbox tampoco lo tengo nada más que para jugar con la gente (jugar solo, me parece muy aburrido -eso explica lo malo que soy, supongo-).

¿Y qué es lo que opino del Mundial? Pues que es un evento cansino, donde el ruido que está produciendo ensordece el resto de noticias y problemas de la nación (panem et circenses). Cuando vi la página que había creado twitter para el Mundial me quedé muy sorprendido, pero después de ver las caídas del servicio web en las horas del partido (ni keynote ni leches) acabé comprendiendo que twitter ha dejado de ser un servicio de “early adopters” para ser un servicio muy usado en el mundo por todo tipo de personas. Si leo la prensa la mitad de las noticias son sobre el tema fútbol, sobre el dichoso pulpo (¿soy yo el único que se enteró sobre el tema del pulpo en el último partido de España?) y demás. Para ejemplo la portada de El País digital de hoy:

Portada El País

En los informativos abren con la noticia del fútbol y se están 10 minutos hablando del tema, para luego en la sección de deportes (sección que de por sí ya dura más de lo necesario, ¿por qué no hacen un programa de deportes fuera del telediario?) retomar el tema, ocupando como la mitad del telediario en hablar de fútbol y os prometo que eso no es una exageración. Algunos me dirán que el hecho de que España llegue a una final de un Mundial es algo histórico (es decir, que hace historia -y en el sentido de que nunca había llegado, pues sí, lo es-), a lo que yo responderé con que si España llegara a la final de cualquier otro deporte no se haría esta cobertura (tal vez excepto en el caso del Baloncesto).

Multitud de páginas han incluido sus guiños hacia el partido, por ejemplo la popular red social Tuenti ha incluido un código (:LAROJA; obsérvese que no :ESPAÑA o :BANDERA, curioso) para poner la bandera de España en el estado y según su página principal ahora mismo hay más de 5 millones de personas con ella:

Portada Tuenti

También en Facebook hay muchas promociones, por ejemplo Nokia Spain ha creado una aplicación llamada Mundial de amigos que consiste en ir añadiendo amigos de cada uno de los países (por desgracia yo no soy tan internacional) y el que lo consiga entra en el sorteo de varios premios. Y MediaVida ha cambiado para la ocasión el logo de la cabecera por este:

Logo Mediavida Mundial

En fin, que supongo que os hacéis una idea con estos ejemplos de que la “locura” ha llegado a muchos medios. Y yo entiendo que el fútbol sea el deporte favorito de este país, lo que no acabo de entender es que gente que nunca ha visto un partido (y no estoy hablando de situaciones hipotéticas) se desviva ahora porque un tipo en pantalones cortos meta un gol (un tipo del que no saben ni su nombre). Me comentaba un amigos que está en Holanda de Erasmus y que nunca ha sido futbolero que cuando estás fuera las cosas se viven de otra forma. Me gustaría estar fuera para poder comprobarlo.

No obstante, ¿alguien me explica qué derecho tiene la gente a estar pitando a las 2 de la mañana por las calles? ¿No habíamos quedado que era delito tocar el claxon por la ciudad? ¿Y por qué la policía no hace nada? Y estoy hablando en serio, no me parece ni medio normal lo de los pitidos, puedo entender los gritos y el sacar la cabeza por la ventanilla del coche -con suerte acabará destrozada con otro coche en dirección contraria haciendo lo mismo- y gritar a la gente como si fuera lo más importante que les ha pasado nunca. De hecho para cierta gente parece que es lo más importante que les ha pasado (y les va a pasar en la vida) y por desgracia me temo que no es una hipérbole, por ejemplo en el blog de Aprendiz de Amélie ella comenta lo siguiente: “Me siento muy afortunada de vivirlo, de pertenecer a esta generación que quizá mañana pueda afirmar: “En el 2010 ganamos el Mundial”.

A lo mejor yo soy el raro (sí, siempre he sido el raro para muchas cosas), pero desde luego ganar un deporte no marca a una generación, marca a una generación la caída del muro de Berlín, la llegada del hombre a la luna, el día en que murió Franco o vivir el festival de Woodstock, pero no ver por la televisión unos partidos de fútbol. Me niego a aceptar eso que pueda marcar a alguien el resto de su vida.

Respecto al tema de llevar la camiseta de España por la calle o colgar las banderas de los balcones es algo que no me molesta, aunque tampoco lo entiendo. Si el resto del año no está bien visto socialmente, ¿por qué en estos momentos sí? ¿tal vez porque esas banderas representan a la Selección y no al país? ¿pero no hablábamos de unidad nacional? Qué cosas.

En un polémico artículo Piquero decía  lo siguiente:

No es un secreto que deseo que pierda. Entre otras cosas, me revienta tanta banderita española en los balcones. Estos días todas las casas me parecen cuarteles de la Guardia Civil. Pero sobre todo me molesta tanta estupidez gregaria, esa obligación ambiental de que apoyemos a la Selección Española. Iba a decir que los destinos de la Selección Española me dejan indiferente, pero no. ¡Ojalá! Tengo que tragarme a la Selección Española cada vez que abro un periódico o pongo la tele. Y si no lo hago, también. Y toda esa gente que dice: “Hemos marcado tal” o “La próxima jugamos contra tal”, como si los que lo dicen también jugaran.

Como ya he dicho en algún otro sitio, después de lo del Mundial que a nadie se le ocurra llamarme “pesado” cada vez que hay una keynote de Apple y lo comente por twitter o si hablo del Evento Blog España o de algún festival. Al próximo que me diga que los “frikis” hacemos mucho ruido con ciertas cosas le voy a meter una vuvuzela por el recto. En serio, me pienso comprar una para poder amenazar de verdad con ello.

Y ahora si me disculpan, voy a preparar mi iPhone porque esta tarde mientras todo el mundo esté viendo el partido algunos saldremos a la calle a fotografiar una España desierta.

P.D: Lo único bueno que he visto gracias a El Mundial es el anuncio de una conocida marca de cervezas, ya que han escogido una canción de Micah P. Hinson. Algo bueno tenía que tener.

Brevísimas impresiones sobre el iPad

Sí, desde ayer soy poseedor de un iPad 16GB (con 3G) de Apple. Sí, otro cacharro más que añadir a la colección (recordemos que el último fue el Kindle 2 de Amazon).

iPad

A estas alturas supongo que casi todo el mundo ha tocado un iPad o ha leído alguna de las miles y miles de reviews que existen de él en la Red. Si no estáis muy al día os recomiendo que echéis un vistazo al blog Usa tu iPad por ejemplo, con interesantes artículos sobre muy diversos temas.

La primera impresión que uno tiene al abrir el iPad es que es… relativamente pequeño, uno se lo esperaba más grande, más inmenso y en realidad tiene unas medidas muy ajustadas. Eso sí, su peso es elevado. Desde luego mucho más pesado que un iPhone o un Kindle y un poco menor que el peso de un ultraportátil (aunque claro, un ultraportátil no está concebido para que se sujete, sino para estar apoyado).

La velocidad es algo que me ha sorprendido gratamente (ya veremos qué pasa con el iOS4) y aunque a día de hoy aún no estoy acostumbrado a escribir en él (en vertical puedo escribir con los pulgares -soy de manos grandes- relativamente rápido, en horizontal me cuesta horrores no equivocarme, supongo que cuestión de práctica) creo que puede ser muy cómodo estar con él. Aún no tengo la funda oficial de Apple, pero creo que mañana o pasado me llegará e imagino que escribir con ella es bastante mejor.

Algo de lo que me he dado cuenta es que después de estar medio año con el iPhone no puedo estar “sin conexión”, es decir, depender de una Wifi no me acaba de convencer y por eso creo acertado haber comprado el modelo 3G (aún no he activado la tarjeta de Vodafone que compré por 0,01€, aunque creo que finalmente haré un duplicado de microSIM de Movistar, pagando la cuota de 3€ por tener “multi-tarjeta”, pero me imagino que acabaré por pasarme a la tarifa de 25€ ya que 200MB se me quedarán cortos).

El contenido multimedia es el gran potencial del iPad: ver películas, vídeos (Vimeo en HD se ve realmente bien), fotografías, libros, etc. Ah sí, y aunque Steve Jobs dijera que no, también se puede ver porno (no es que lo vaya a usar para eso, pero me apetecía comprobar que sí que se puede):

Jódete, Steve

Las aplicaciones gratuitas que he ido probando no me acaban de convencer y creo que aún es pronto para decir que la appstore está preparada para iPad, ya que muchas aplicaciones no tienen su versión para iPad (y no, el botón 2x no vale). Ignoro lo que pasará con el iPhone 4, ya que muchas de las aplicaciones deberán rediseñarse para su pantalla y por ello se verán perfectamente en el iPad (¿aplicaciones universales? ¿la segunda versión del iPad tendrá Retina Display? ¿mantendrán la pantalla actual para no volver a fragmentar la store?).

Sé que muchos estáis esperando que comente mi opinión sobre la lectura en la pantalla del iPad (una pantalla retroiluminada) frente a la del Kindle (tinta electrónica) y frente a la del libro físico (en papel). Lo cierto es que es demasiado pronto para dar mi opinión, de entrada me parece mucho más cómodo leer en iBooks para iPad que para iPhone (en el iPhone no va todo lo fluida que uno quisiera). No he estado el suficiente tiempo leyendo en el iPad como para dar una opinión real del tema, pero intuyo que para lecturas relativamente cortas no hay tanta diferencia entre leer en un iPad y leer en un Kindle (al respecto hay un artículo que ha ido pululando estos días por diferentes medios, aunque en muchos de ellos se han tergiversado los resultados, @pjorge lo explica bastante bien). Sigo pensando lo mismo sobre el futuro de la edición y movimientos como el de Amazon con Kindle Editions (con iBooks se podían insertar vídeos y audio desde el primer día) me lleva a pensar en una segmentación del mercado de los ebooks, donde los dispositivos de tinta electrónica (o mejor dicho, aquellos que no puedan mostrar vídeos / audio) se quedarán como aparatos especializados de lectura y todoterrenos como el iPad se comerán el mercado por su versatilidad.

Hola mundo

Sigo  sin saber si he hecho bien al comprarme la primera versión del iPad, ya que es probable que la segunda revisión (supongo que saldrá para marzo) incluya cámara frontal (compatible con FaceTime) y algunos cambios (¿nuevo diseño? ¿nueva pantalla?). Supongo que dependiendo del movimiento que Apple haga en septiembre con la gama de iPod Touch sabremos más o menos qué harán con el iPad (mi apuesta personal es que van a mantener el diseño actual de los iPod Touch aunque metiendo cámara frontal y nueva pantalla y que en los iPads también veremos una cámara frontal, aunque lo de la nueva pantalla no lo veo tan claro). Deberá ser cada uno el que valore si esas hipotéticas futuras características (que pueden o no pueden llegar algún día) le compensan la espera o si el uso diario hasta que salga (pongamos unos 10-11 meses hasta que esté disponible en España) es más importante.

En definitiva, el primer contacto ha sido muy bueno, aunque su misión principal será acompañarme en los largos viajes de tren (7 horas, Barcelona-Palencia) creo que también puede servir para llevármelo a la biblioteca o pequeños viajes. Cargar con el MacBook Pro no es todo lo cómodo que uno podría pensar y la verdad es que el iPhone se queda pequeño en ocasiones. El iPad nace como un caro cacharro intermedio que puede hacernos la vida un poco más cómoda por una módica cantidad de dinero.

Futuro

Velocidad

A. espera la nota de las oposiciones, la resolución de al menos los dos próximos años de su vida. A. y A. no se presentaron, decidieron tal vez que eran demasiado jóvenes, que aún era demasiado pronto para no perder el tiempo. G. y J.P. esperan terminar su tesis doctoral este verano o eso creo, porque no hablan demasiado del tema, no les gusta que les pregunte, se ponen nerviosos, les sudan las manos y resoplan mientras miran al infinito (creo que J.P. quiere irse lejos, tal vez a Iowa, desde la semana pasada le brilla un poco más la mirada). E. termina por fin la carrera y sé que habla de mí con pena (R. la terminó ya y sigue dando saltitos de alegría multicolor). C. y A.L. esperan una beca innombrable del gobierno, una carta certificada, un cartero muy serio, un matasellos del día antes, una noche interminable de cervezas. C. quiere hacer un doctorado, un máster, investigar y no parar de darse chapuzones en el mar entre piedras y bichos con aletas. P., A. y C. entregan entre julio y octubre su proyecto fin de carrera, pronto serán ingenieros, de esos que pican código por mil euros brutos mensuales y aguantan las horas extras y el mal aliento de un jefe que no se ha aprendido aún su nombre. A R. y a M. aún les queda un año más de carrera (nerviosos buscan becas remuneradas en los tablones de la facultad). P. se va a Berlín. D. se va a Finlandia. R. se va a Barcelona. S. no quiere volver a Alicante. S. no quiere volver a Pontevedra. Y A. vuelve de Bolonia y no sabe qué va a ser de su vida dentro de dos meses y medio. P. y C. siguen en la isla, sé que ambos quieren cambiar de aires, espero que sea pronto. Creo que B. se va a algún país europeo, no sé nada de él desde hace 4 meses, me parece que sigue vivo. L. y R. siguen pareciendo un matrimonio, ahora buscan un piso más barato o una nueva fuente de ingresos (G. cada vez está más grande y más gorda, dicen que es culpa de la operación). El resto no sé, aquí y allá, buscando un trabajo de mierda para pagarse los caprichos o malvivir en un piso compartido de 4 habitaciones, estudiando a tiempo parcial unas oposiciones que no van a aprobar nunca, terminando esa carrera interminable y de la que sus padres estuvieron tan orgullosos el día en que hicieron la prematrícula, metiéndose coca en algún bar de la ciudad de mi infancia y yendo a trabajar  al día siguiente a la tienda de sus padres. O algo así, la verdad es que no me importa demasiado su futuro.

(yo he tenido el peor junio de la historia, no dejo de hablar del futuro del libro y de enviar CVs a empresas que nunca van a devolverme la llamada, tengo un máster pagado en una de las mejores universidades públicas de España y no paro de revolverme en la silla, no creyendo hacer lo correcto, poniendo cada vez más pero(s) a algo que espero que en poco más de tres meses me vaya a dar de comer. los pisos están muy caros en la gran ciudad, he asumido que voy a vivir de alquiler y de por vida en 30 metros cuadrados, todo será muy minimalista. cada vez soy menos sociable, he engordado tres kilos en los últimos dos meses, supongo que dejar el gimnasio y alimentarme a base de redbull y mierda no ayuda. twitteo y mando e-mails compulsivamente. me he gastado riñón y medio en un nuevo cacharro tecnológico. y no dejo de pensar en el futuro. mi futuro)

La fotografía original se titula Velocidad y es mía.