Para toda la vida

Pasa la vida


No hay desvíos, no hay vuelta atrás / sólo está el camino.
Nacho Vegas.

Ellos pasean por la calle, es octubre y la lluvia y el frío han llegado a la ciudad. Él camina despacio, disfrutando de su sonrisa, su nariz y manos heladas; ella intenta ir a su paso, le mira y piensa en la suerte que tiene y que no le importaría estar así toda la vida: paseando por calles mojadas y con sus frías manos entrelazadas durante todo el camino.

Para toda la vida, durante todo el camino, todavía, TOTA VIA. El camino como metáfora de la vida, siempre hacia adelante, siempre hacia algún lugar. La muerte como punto de unión de toda la humanidad. Nuestras vidas también pueden ser ríos que van a dan al mar. Viene a ser exactamente lo mismo.

Para toda la vida, así rezaba la caja marrón de detergente que había delante de su puerta. Para toda la puta vida. Ella gritó un nombre cualquiera y un hombre apareció y se encargó de recoger todo aquello. Y dentro de aquella caja algunos libros, un par de CD’s de Interpol y muchas fotos. Ella las ojeó todas y sus ojos marrón tierra se quedaron fijos en una fotografía que tenía más de cinco años: él y ella en una tarde de frío y lluvia por la ciudad, la tarde de aquel te quiero y la primera en no dormir en casa de sus padres. No le echaba de menos. Todavía.

Nota: La fotografía original se llama Wet City Night y es de Eyeline-Imagenery.

08. octubre 2008 por José Luis Merino
Categorías: General, Literatura, Mis escritos, Narrativa | Etiquetas: , , , , , | 3s comentarios

Comentarios (3)

  1. Bueno, voy a comentar con mi opinión, ya que te gusta que digamos lo que nos han parecido tus relatos.

    Si en este no había dicho nada es porque me quedó una sensación de «mí no entender lo que tú decir». Me he perdido en el relato, no logro pillarle la idea.

    Aunque tampoco es que sea raro en mí, porque yo soy de esos que me puse a leer la Celestina y abandoné en el primer tercio del libro porque me ocurría lo mismo: «mí no entender nada». Menos mal que de eso existen resúmenes por Internet, porque sino en el examen hubiera cateado.

  2. A ver si hoy puedo que ayer ya lo tenía escrito y cuando lo estaba enviando se cayó tu página… Y_Y

    Si es cierto que quizá, como dice Rafa, es un poco complejo captar la intención del relato, pero también esa es la magia de los microrrelatos, un texto que te deje pensando, abierto, con múltiples interpretaciones, porque al fin y al cabo hay tantas lecturas de un texto como lectores…

    La mía es esta: Tres momentos vitales de una relación, o mejor, dos (el comienzo y el final) y una reflexión intermedia con referencias a Manrique en la que se equipara al fin y al cabo la vida que va a dar inexorablemente en la muerte, con las relaciones, que acaban también expirando.

    Lástima que casi nunca las cosas son «para toda la vida», o quizá no… en cualquier caso me ha gustado el final abierto a la posibilidad de una segunda parte de la historia y como no, la refencia a Interpol que me encanta 😉

  3. Pues a mí justo la referencia a Interpol es lo que me deja fría, me saca a unas asociaciones donde puede que no estén los dos personajes juntos porque el tipo es un delincuente, o que sé yo…
    Sin embargo, la atmósfera de ellos de la mano por la ciudad y la ilusión que genera, luego rota con esa escena en el presente de ella mirando las fotos, me gusta, el cartel de ‘la caja marrón de detergente’ me hace sonreír, porque nada es para toda la vida, esa es la premisa creo de tu relato, suerte,
    un abrazo

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