Las chicas de pelo corto (o muy corto)

C. y C. no se conocen, viven a más de 650 kilómetros de distancia pero ambas son la misma persona. Las dos llevan el pelo corto o muy corto (C. se lo está dejando crecer, está mucho más guapa con flequillo), apenas tienen 20 años y son de las pocas personas a las que les hablo de Madrid y sus excesos.

Últimamente trabajo mucho, bebo mucho, hago todo en exceso. Soy en exceso feliz, en exceso inconsciente, en exceso torpe, en exceso derrochador. Pierdo más autobuses que nunca, llego más tarde al trabajo de lo que es políticamente correcto. Aunque también leo más, escribo más, sonrío más. Soy un super-yo henchido en lo bueno y en lo malo.

Hablar con cualquiera de las dos es casi hablar con la otra, aunque cada una con sus pequeños matices: C. es un poco más alocada y no sabe qué hacer con su vida amorosa ahora mismo aunque estoy convencido de que en realidad sabe cuál es lo mejor para ella; C. empieza otra carrera ahora, me recuerda a mi yo de no hace demasiado tiempo, con aún todo por descubrir, todo por delante.

Ambas son muy jóvenes, inteligentes y guapas, las dos son el tipo de mujer que en unos años se comerá el mundo. Por desgracia ellas no se dan cuenta, así que no paro de insistirles una y otra vez en que deben disfrutar de todo lo que se les ponga por delante y es que con los estímulos adecuados llegarán donde quieran: como por ejemplo viajar todo lo que su bolsillo se lo permita, leer, enamorarse mil veces pero no dejar que les rompan demasiado el corazón, vivir fuera de casa, en otra ciudad que no sea la suya, pedirse un Erasmus al norte del norte, collige virgo rosas. Y yo lo único que les pido es poder estar ahí para ver hasta dónde pueden llegar las chicas de pelo corto (o muy corto).

 

 

P.D: En oposición total con la visión negativa de Pablo López Carballo. Creo que un día vamos a tener que salir juntos a conocer a chicas de pelo corto (o muy corto).

27. agosto 2012 por José Luis Merino
Categorías: General, Reflexiones | Etiquetas: , , , | 4s comentarios

Comentarios (4)

  1. @José Luis es una veleta pero le queremos igual.

  2. Seguiré sus consejos, señor J. L. Merino! 🙂

  3. Guau… Me ha encantado esta entrada. No sé por qué, quizás me he sentido identificada con la C. que no sabe qué hacer con su vida amorosa y está un poco loca. Yo no llevo el pelo corto pero también tengo la suerte de contar con amigos que me dicen que disfrute de todo lo que tengo por delante… También me gustaría viajar todo lo que permitiese mi bolsillo si en mi bolsillo hubiese algo más que una matrícula universitaria por pagar. De Erasmus no puedo irme, porque ya he vuelto… Pero en lo de enamorarse mil veces, estoy de acuerdo, empezando por enamorarse de la vida.

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