La Universidad
Uno entra pensando que va a ser la mejor época de su vida, que va a leer muchos libros, hacer muchos amigos, correrse grandes juergas y disfrutar de su juventud más de lo que has hecho hasta entonces. Y sí, las cosas que te cuentan y que ves en las películas (exceptuando las hermandades, el verde y las tías en bikini tomando el sol en pleno invierno) son verdad: si no has probado nunca a una mujer la probarás; entenderás el concepto de “ir de empalmada” y te defraudará cuando sepas que no es algo sexual; conocerás a mucha, muchísima gente interesante y tan rápido como entren en tu vida saldrán, eso sí, tu número de amigos en las redes sociales y en tu teléfono aumentarán lo suficiente como para tener que hacer listas personalizadas y descubrir un poco por azar a cuál es de las cinco Marías que tienes apuntadas en tu agenda deberías haber llamado hace media hora.
Pero recuerda, la Universidad es una época fugaz. Nunca llegarás a hacer todas las cosas que quisiste hacer: nunca sacarás tiempo para aprender un tercer idioma y eso que la alemana que conociste en tu segundo año de carrera estaba realmente buena; nunca llegarás a realizar algún deporte en serio, lo máximo a lo que llegaste fue a jugar unas pachangas con los amigos de amigos un viernes mortal de resaca y que siempre recordarás como aquel viernes; tampoco leerás tanto como creías… de hecho tu vocabulario se reducirá al ámbito de estudio de tu carrera, tus libros a los manuales o apuntes de tus asignaturas y tu última visita a una librería fue para preguntar por esas agendas tan monas con ositos para regalar a una amiga por su cumpleaños.
Si no tuviste novia en el instituto, para tus padres la novia de la Universidad será tu novia. No importa cuántas novias vengan después, ni que lleves casi ocho años con la misma chica a tu lado y la semana pasada anunciasteis vuestra futura boda. Ella siempre será la otra. Tus compañeros de piso sacarán de ti lo mejor y lo peor, pero harán de ti una persona con la que se pueda convivir el resto de tu vida (recuerda gastarles alguna gran broma, esas cosas siempre unen). Y tú descubrirás que no dormir en casa durante 5 ó 6 años no es un impedimento para que tu madre te diga siempre ten cuidado por teléfono. Cuando ella no esté también lo echarás de menos.
En la carrera descubrirás muy probablemente que eso no era lo que tú pensabas (las cosas siempre parecen más fáciles al otro lado), que al igual que sucedía en el instituto, muchas de las asignaturas tampoco te gustarán. También descubrirás que hay profesores excelentes y otros apáticos y sin vida que no harán más que amargarte la existencia. Sobre el primer grupo… disfruta, ve a sus clases aunque tengas que saltarse alguna noche de enaltecimiento de la amistad junto con tus compañeros, levanta la mano, acude a su despacho y hazte colega de ellos (sí, por muy sorprendente que parezca, la barrera profesor-alumno puede romperse). Sobre el segundo grupo… huye, aléjate, no alces la cabeza en el momento equivocado, evita preguntar, evita destacar y pasa bajo su ala aunque sea arrastrándote por el barro. Con el tiempo descubrirás que la mayoría de profesores de este segundo grupo son unos jodidos infelices que no disfrutan con su trabajo y a los que nada ni nadie les espera al llegar a casa. Piensa en ello por un instante… ¿ya? Bueno, sigue con esa idea en la cabeza aunque en realidad tengan mujer e hijos, eso te ayudará a sobrellevar esos años.
¿Y después? El abismo. Gente que se desperdiga, lameculos que ascienden, horas de oposiciones, de entrevistas, de favores, de enchufes, de códigos que nunca se acaban a tiempo, de rotaciones, interinidades, proyectos a la basura, despedidos, quiebras, contratos indefinidos, horas extras, hipoteca, cambio de destino, segunda hipoteca, la mujer, los h… Lo dicho, disfruta de la Universidad, porque uno entra pensando que va a ser la mejor época de su vida y realmente lo es.





























DjinnSade dijo
6 de Octubre del 2009 a las 1:36 am
Mola, poco mas puedo decir. Hay párrafos muy buenos, me ha gustado mucho
Álvarez del Vayo dijo
6 de Octubre del 2009 a las 3:57 am
Es muy triste pensar que a lo máximo que asperia uno en cuanto a la felicidad es una época como la universidad.
Y te lo dice un universitario contento con su carrera.
Juanito dijo
6 de Octubre del 2009 a las 11:30 am
Yo la verdad es que creo que es una frase un poco osada, decir que es la mejor época de la vida de uno. Si tu carrera o tu cabeza te permiten aprobar una asignatura estudiando dos o tres semanas antes de un examen, probablemente tu estancia en la Uni sea maravillosa, pero si no es así y estás en plan clases-biblio-práticas-biblio, y vuelta a empezar no será tan agradable. En mi caso la Universidad me dejó cosas muy buenas, pero también me absorbio demasiado el tiempo, prefiero el trabajo, en el cual tu tiempo libre es realmente tiempo libre, no horas que deberías estar estudiando y no lo haces (y te lo dice alguien que trabaja 6 días at the week). Supongo que será un poco como todo según lo que te apriete la carrera, la disfrutarás más o menos, el problema es que como pasa con todo, la memoria es muy selectiva y para hacernos algo más felices siempre tiende a eliminar los recuerdos más aciagos de nuestro pasado y así recordamos el “insti” o la “uni” como lo mejor, cuando uno también pasa malos momentos. No quiero ser pesimista, sino todo lo contrario, la vida postuniversidad, no es tan mala, creanme.
P.D. Gran Post!
David Martín dijo
6 de Octubre del 2009 a las 1:13 pm
Yo creo que me quedaré toda la vida con la incógnita de que me hubiera pasado si hubiera ido a la Universidad. Quizás algún día me de por estudiar, aunque por el momento sigo descartándolo.
Yo no he ido a la Universidad y también vivo grandes momentos, en diferentes ámbitos, en mi vida. Y fíjate que lo digo en presente y no en pasado, porque aunque haya terminado de estudiar y lleva ya varios años trabajando, ¿qué importa eso?, ¿no tenemos acaso menos de “treintaytantos” años?, ¿acaso acabada la vida del estudiante se acaba la diversión y la “libertad”?.
Yo creo que no, ni mucho menos. Ni es tan buena la Universidad como te la imaginas con 17 años ni tan mala es la vida laboral como te la imaginas con “veintitantos”, simplemente las cosas son diferentes, ahora tendrás otras prioridades, otras aspiraciones, otras responsabilidades, pero igualmente tendrás una “libertad” diferente, nuestra mente evoluciona y nuestros gustos cambian, le damos más importancia a ciertas cosas y menos a otras….
Ir a la Unviersidad y/o trabajar no es ni bueno ni malo, sólo es diferente. Y de la misma manera, en un sitio que en otro, el que disfrutes más o menos depende exclusivamente de uno mismo.
bydiox dijo
7 de Octubre del 2009 a las 1:19 pm
La Universidad es ese momento en tu vida en que no tienes grandes responsabilidades y por otro lado ya eres “lo suficientemente mayor” para hacer todo lo que quieras. Es cierto que si tu trabajo te lo permite, después podrás hacer las mismas cosas o muchas más, pero no creo que sea lo mismo.
Supongo que lo de “la época más feliz de tu vida” es un poco tópico, pero en realidad sigo pensando que es la época más feliz en el sentido de más despreocupada y en la que uno hace más locuras.
David Martín dijo
7 de Octubre del 2009 a las 11:42 pm
Pues sinceramente, con todo el cariño (sin mariconadas) del mundo, creo que te equivocas.
Al trabajar se te abre un mundo de perspectivas. Sí, en la Uni puedes “desfasar” y hacer “locuras”, pero no creo que tengas dinero para dar la vuelta al mundo (por poner un ejemplo como otro cualquiera) cosa que trabajando (quizás) puedas alcanzar ya que (por ejemplo) tienes dinero.
Ejemplos hay muchos. Lo que te quiero decir es que la etapa en la Uni, será muy buena, buena, mala o regular, pero no dejará de ser una etapa y no sabes qué te deparará el futuro ["La vida es como una caja de bombones..."].
Un abrazo!!
Juanito dijo
8 de Octubre del 2009 a las 10:22 am
Yo es que eso de que en la universidad no tienes grandes responsabilidades…..yo es que pasé una época mu dura, jajaja. Lo del dinero es verdad, a no ser que la carrera te permita trabajar, claro.