Archivos en la categoría tecnología

Poesía y nuevas tecnologías

El viejo problema de siempre. Ahora en la Red. Se multiplican los espacios (blogs, revistas, foros) donde se cuelgan poemas desde todas las partes del mundo, sin filtro alguno y en cualquier idioma. El acceso al material poético es ingente. Se suprimen la dictadura de las editoriales y los intermediarios que deciden qué es digno de ser leído por un público amplio. “Hazlo tú mismo”, dirían los punks, pero hay tal cantidad de información, poemas, voces… que da la sensación de que no hay nada y de que “todo vale”.

(…)

Queramos o no, el poeta -como ciudadano- se ve afectado en su vida cotidiana por la revolución hipermedia. Esta transformación influye también en su escritura, que no es sino el reflejo de lo que anida dentro y de lo que flota fuera. Dentro y fuera ya está Internet, lo que no sucedía hace quince años. Ahora somos distintos, por lo que nuestra poesía también tiene que serlo. Obligar al poema a obedecer a unas reglas prescritas de un mundo que ya no existe, es una forma de ir en contra de lo inevitable. La lluvia de esta nueva realidad cubre los poemas de hoy en distintas capas, desde la superficie hasta las pequeñas humedades que traspasan los versos. Puede que no seamos conscientes de la metamorfosis, pero estamos escribiendo dentro de una crisálida: tejida en red, por supuesto.

(Raúl Quinto, “La poesía después de Internet” en Malos tiempos para la épica. Última poesía española (2001 – 2012), Luis Bagué Quílez y Alberto Santamaría (eds.), Visor, 2013).

 

Acaba de salir en Visor  este necesario panorama teórico de la poesía última contemporánea, que abarca numerosos temas y cuyo último apartado 5. POESÍA Y TECNOLOGÍA es uno de los que más me interesan y que podría resumirse en contestar a la pregunta ¿qué está haciendo Internet (y las nuevas tecnologías) con la poesía española? Tanto en lo relacionado con la difusión de lo escrito, como en la temática o en la forma de los poemas.
La inmediatez es el mayor problema de las bitácoras personales y los perfiles de Facebook. A día de hoy resulta más sencillo colgar un poema recién anotado en el móvil en nuestro perfil de Facebook que mecanografiarlo y guardarlo en un documento Word dentro de la carpeta de documentos para su posterior relectura y revisión. La furia poética y las ansias de la palmadita virtual (los me gusta, los retweets, los repin) hacen que tengamos lo que Raúl Quinto llama la constante sensación de estar leyendo borradores de poemas.

Por otro lado la inclusión de elementos tecnológicos en los poemas (ya sean temáticos o estructurales) es algo cada vez más y más frecuente y casualmente han llegado estos días a mis manos dos poemarios que juegan de dos formas muy diferentes con la tecnología y que podrían servir de ejemplos puntuales de lo anterior: Violeta Medina, Piel de vidrio (Huerga y Fierro, 2013) y Silvia Gallego, Espía mi bolso (Cuadernos del laberinto, 2013).

A. Enlaces en poemas

Violeta Medina incluye al final de su poema ‘Olor’ un código QR. Para aquellos que no lo sepan un QR code es una forma visual de enlazar a una página web. En los últimos 4 años se han popularizado en carteles y anuncios de todo tipo y también hay una tendencia de incluirlos en libros (de papel o no). Lo único que tenemos que hacer para leer el código es descargarnos una aplicación en nuestro smartphone y enfocar el código. En este caso el enlace nos lleva a este vídeo de Vimeo donde se recita el poema en varios idiomas. La tecnología (el código, el enlace, el móvil, el vídeo) nos permite dotar al poema de un nuevo elemento, el audio.
[A mi parecer sería más interesante rastrear el recurso de los códigos QR / enlaces en la literatura y ver los juegos transmedia que se producen en ellos. En este caso si el enlace nos llevara a un nuevo poema o a la evidencia creo que el uso de la tecnología estaría más justificada, en este caso -como en la mayoría- es algo casi anecdótico].

2. Palabros y otros términos tecnológicos

Percibo que nuestros sistemas
ya no son operativos.

Mi bucle de obsesiones
te alcanza en gmail.

Me caigo de tu red
sin alerta de antivirus.

Aquel 0-1-0 puesto en Google
no responde al Messenger.
Quiero dar a tu X
y que no cierres mi pantalla.

Me minimizas,
te maximizas.

 

¡No imprimas tu dolor!

Déjalo atrapado en Word,
que no cobre vida.

Ni http:// ni 3Ws.

No des a tu angustia
formato .jpg o .ppt

Este final repetido
te anuba y llueve.

La sonrisa pasó a mueca
el cosquilleo, a vacío.

 

He leído con sorpresa el poemario de Silvia Gallego gracias a las buenas palabras de Luis Alberto de Cuenca “Espía mi bolso es una auténtica delicia. Parecía que la poesía amorosa había dado todo lo que tenía dentro, que constituía una proeza inasequible escribir algo sobre el amor que no se hubiese escrito de antemano, y hete aquí que tú contradices ese parecer desde la frescura, la pícara ingenuidad, la docta sencillez de tus poemas”. En este poemario hay una sección dedicada a la tecnología, con palabros tecnológicos que usamos en nuestro día a día insertos dentro de un contexto amoroso que viene a reflejar esa nueva realidad de la que hablaba Quinto (ahora tenemos Internet, antes no).
Obviando que en muchas de las ocasiones los términos no se usan correctamente y que chirrían a aquellos iniciados en la informática (en Google no se usa código binario y una búsqueda en Google no va enlazada con el sistema de mensajería -ya extinto- de Microsoft, por poner un ejemplo) creo que estos poemas podrían ser  un buen ejemplo del uso excesivo e innecesario de términos actuales en los poemas. No hablo de tener que utilizar un lenguaje poético determinado asociado históricamente a la poesía, sino que añadir términos extranjeros, acrónimos, extensiones de ficheros y toda la jerga de Internet no aporta per se nada al poema, de hecho por desgracia en el caso de Violeta los mejores aciertos poéticos suceden cuando no los usa.

Como referente más claro de los últimos años no puedo obviar el poemario Mester de cibervía (Pre-Textos, 2000) de Vicente Luis Mora, donde la poesía y la tecnología se dan la mano sin perder un ápice de interés (“habrá llegado el fin esa mañana / de principios de otoño / entre las hojas / caídas sobre el césped gris del parque / penetrará en la Red y luego sólo / tendrá que ejecutar ese programa / que lleva un par de años preparando / al principio tan sólo como un juego / pero el rompecabezas se ha cerrado / el comando de acceso es seis seis seis / y a los doce minutos Internet / es el mejor conducto del veneno”. ‘Apocalypse Now’ (fragmento)).
La tecnología está al servicio de la literatura y puede ser una herramienta muy potente para los creadores ya sea a la hora de la difusión (blogs, revistas online), formalmente (hiperenlaces, videopoesía) o temáticamente, pero desde luego un uso indiscriminado no aporta ningún acierto.

 

Extra

Quizá resultaría especialmente interesante investigar la relación que en las series de televisión y en el cine de la última década se tiene con la tecnología. En la mayoría de los casos no se está utilizando excesivamente las herramientas de las que disponen y se limitan a mostrar por ejemplo un mensaje en la pantalla del móvil o en una conversación en el ordenador, mientras que en la década anterior lo que hacían era mostrar el texto sobreimpreso en la pantalla mientras veíamos al personaje escribir un mensaje o chatear.

En 2003 los hermanos Wachowski fueron los primeros en mostrar en Matrix Reloaded un verdadero hackeo por terminal y no una emulación como hasta entonces se había visto en pantalla. La serie House of Cards es un buen ejemplo del uso de la tecnología en pantalla, ya que los personajes utilizan para comunicarse el servicio de mensajería iMessage, tweets para difundir una noticia o un iPad con teclado externo para escribir, como bien recoge Julio Martínez. Este año se estrena la nueva película de Nacho Vigalondo, Open Windows, donde la ex actriz porno Sasha Grey y Elijah Wood tienen una relación que básicamente se va a dar a través de Internet y que deberemos seguir muy de cerca a ver cómo lo resuelve. Alrededor de este tema y por si alguno quiere profundizar, en Bloguionistas tienen un interesante artículo titulado “La pantalla dentro de la pantalla”, sobre la complejidad de escribir guiones donde aparezcan pantallas.

 

Google Glass

Google Glass es el producto último de Google. Para que funcionen tiene que funcionar todo lo demás dentro de su ecosistema, todas las piezas de todos los movimientos de Google en la última década convergen en este producto. No es un producto más, es el producto. Y será el futuro de la generación de niños que ahora juega con un iPad de forma intuitiva.

En EE.UU. ya es posible encontrar mapas dentro de centros comerciales, por lo que si buscamos cómo llegar al McDonalds más cercano Google nos indicará la puerta más cercana por la que debemos entrar al centro comercial y el recorrido más rápido para llegar. También conocemos el tráfico en tiempo real, por lo que si hay algún accidente o un problema con la línea de metro Google evitará ese recorrido. La cartografía del territorio es otro de los puntos principales: nosotros somos el centro del ecosistema y queremos saber lo que hay a nuestro alrededor clasificado y jerarquizado según nuestras preferencias y las de nuestros amigos y contactos de confianza. Si Luisete, Eduo o Alexliam han ido a una hamburguesería de Madrid y han dejado una recomendación en foursquare o 11870 en un futuro no muy lejano Google me recomendará esos sitios antes que todos los demás. Y así debe ser.

La última versión del sistema operativo Android que lleva por ejemplo el Nexus 4 incluye Google Now, que basándose en nuestra forma de usar el terminal, historial web, geolocalización y acciones de nuestra vida diaria nos informa en tarjetas de cosas antes de que se lo pidamos. Google Now nos dice lo que queda para que llegue el autobús en las paradas de autobuses cercanas, del tiempo (contando con el tráfico) que tardamos en llegar al trabajo, nos da información de lugares de interés si viajamos a otras ciudades y pronto muchas cosas más. En este artículo de xombit queda muy bien explicado el funcionamiento actual de Google Now.

 

Posibles utilidades de Google Glass

Christina Chaey ha desgranado punto por punto el futuro de Google Glass en un interesante artículo para Fast Company. Google lanzó  una campaña llamada If I had glass en la que los usuarios o desarrolladores de todo el mundo lanzaban un gran lluvia de ideas para su dispositivo con la posibilidad de adquirir unas gafas (el precio de la versión actual es de $1500 y no es posible comprarlas aún) y aunque algunas de las ideas se ven como ciencia ficción tecnológica, algunas de ellas son posibles técnicamente ya.

 

1. Geolocalización de contactos

 

Si estamos cerca de la casa de algún contacto Google o coincidimos geográficamente Google Glass nos alertará de esa situación y podemos escribir o llamar a nuestros contactos para tomar un café. Actualmente con fousrquare también podemos hacer algo similar, es genial que los contactos que queremos que sepan dónde estamos puedan saberlo en cualquier momento.

 

2. Traducción

 

El sábado leí la noticia de que Google+ Hangouts, el chat de vídeo y audio de Google, ha incorporado soporte para intérpretes de lenguaje de signos. Con Google Glass las personas sordas podrían tener un asistente de traducción al otro lado de las gafas traduciendo todo aquello que no pueden escuchar. Me resulta fácil imaginar una empresa traductores a lenguaje de signos que de soporte 24 horas a través de este servicio. Del mismo modo a través del reconocimiento de voz de Google Voice podemos traducir a otro idioma algo que digamos y reproducirlo a través de nuestro terminal.

 

3. Cartografía del territorio

 

Como he comentado antes las recomendaciones personalizadas serán uno de los puntos cruciales en los próximos años. Sucederá tanto en nuestras búsquedas personalizadas en la red (ya está pasando con el botón +1) como en nuestra vida real. En publicidad la segmentación por edad, sexo o localización ya es decisiva a la otra de contratar una campaña. Pronto será decisivo en todos los aspectos de nuestra vida.

 

4. Alimentación

Saber cuando cocinamos un producto a qué temperatura y durante cuánto tiempo tenemos que hacerlo o reconocer las calorías de cada alimento simplemente con mirarlo podría ser posible. Esta es una de las utilidades que veo más complicadas de realizar a día de hoy, ya que muchos alimentos no son exactamente uniformes (pensemos por ejemplo la variedad de frutas que existen). Supongo que las nuevas modificaciones en el sistema de búsqueda de imágenes de Google y cosas como Google Googles van encaminado a que algo así sea posible.

 

5. Ver lo que yo veo. Estar donde yo estoy

 

Una de las novedades de la futura PlayStation 4 será compartir partidas. Del mismo modo con Google Glass cualquiera podrá ver lo que tú estás viendo en ese momento, desde enseñar a tus amigos lo que estás viendo en un viaje a llamar a emergencias y que ellos te ayuden a diagnosticar lo que le pasa a la persona que tienes a tu lado. El concepto de ayudante (como en el caso de la traducción al lenguaje de signos) se va a ver muy potenciado con Google Glass, no resulta descabellado pensar en un servicio postventa de Ikea en el que un empleado te ayuda a montar los muebles.

 

Google Glass no ha llegado aún y ya queremos que esté en nuestras vidas. Por aquí lo esperamos con ganas.

 

YouTube Preview Image

A vueltas con la piratería

Hoy en Eldiario.es hay un interesantísimo artículo sobre Cómo se realizan los estudios sobre la piratería a raíz de la publicación del informe de la Coalición de Creadores, que creo que es de lectura obligada para a todos aquellas personas implicadas en los sectores culturales se dejen de llevar las manos a la cabeza sobre los millones de euros y de puestos de trabajo que los piratas están quitando a la sociedad.

Imagen 20 minutos. Noticia aquí.

 

Ya hemos hablado antes por aquí sobre que los autores no tienen derecho a vivir de sus obras, de cómo se llama muy libremente a la gente pirata y de cómo competir contra lo gratis en el terreno de los libros electrónicos. En mi entorno cada hay vez hay más suscriptores premium en Spotify y Filmin (y pronto en Nubico), gente que apoya el crowdfunding de discos (como el de Fabián, del que por cierto ya me llegó el disco físico) e incluso festivales de música.

Para la música la solución es bastante clara, por un lado crowdfunding como opción de autofinanación (sobre este tema es muy interesante el documental de Luis Alfaro AUTO que trata la autoedición dentro del panorama musical español), por otro descargas de disco a precios razonables, sin DRM y compra impulsiva con un clic (este mes he comprado el nuevo de Sr. Chinarro y Quique González sin pensármelo un segundo, por ejemplo) y sobre todo apoyando a los artistas en sus giras (a pesar del duro golpe que ha supuesto el 21% de IVA en los conciertos).

¿Y para el mundo editorial? Bueno, de momento las librerías se están especializando (vinos, cafeterías, lecturas, venta de merchandising), los autores están haciendo más presentaciones que nunca y las editoriales están tentando suerte con el mundo digital. Veremos adónde nos lleva todo esto. 2013 tiene pinta de ser un año de EREs y cambios. Estaremos atentos.

Nubico, el futuro está en la nube

Después de la salida en España de la startup 24symbols y de la plataforma de Círculo de Lectores Booquo leo a través de varias fuentes (I, II, III) que Círculo y Telefónica se van a aliar para sacar Nubico (www.nubico.es, el dominio aún no está activo), la plataforma definitiva de lectura en la nube en español aka el spotify de los libros.

 

Según comentan en Actualidad Editorial el sistema sería muy similar a Netflix o a Spotify en su versión Unlimited / Premium:

La sociedad conjunta entre Telefónica y Círculo, dirigida por David Fernández, ejecutivo de Planeta, funcionará del siguiente modo: los usuarios pagarán una cuota inferior a 10 euros mensuales para acceder a un amplio catálogo de libros electrónicos, de todas las editoriales dispuestas a participar en la iniciativa, y disfrutarán de ellos en cualquier momento, sin más límites que el tiempo que tengan para leer, y sin importar de qué dispositivo estemos hablando. Todos los productos estarán incluidos en esta tarifa salvo las últimas novedades editoriales. El usuario podrá esperar a que éstas pasen a incorporarse al catálogo general o acceder a ellas por menos de cuatro euros la unidad.

Y como resumen perfectamente en Expasión:

Nubico no se plantea un modelo de descargas, sino la venta del acceso al catálogo. La clave está en permitir leer todos los libros mientras la suscripción siga vigente. Pagas y lees. Dejas de pagar, dejas de leer.

 

¿Y esto no es lo mismo que 24Symbols?

No. A diferencia de 24symbols, aquí no se plantea un modelo freemium donde los usuarios pueden leer los libros gratuitamente a cambio de publicidad, sino que directamente pagando una cantidad fija mensual puedes acceder al fondo editorial y pagar extra por las novedades, del mismo modo que en el videoclub de Ono se pagan por las novedades o en Netflix por las últimas películas.

El año pasado escribía al respecto:

Hace unas semanas discutía con un amigo de una amiga sobre la situación de Círculo de lectores y de cómo yo veía claro el paso hacia un club digital, como parece que va a ser el caso con la plataforma booquo. No es difícil imaginarse una cuota mensual al más estilo Netflix en el que uno puede consumir todo lo que quiere “en la nube” (lo malo: cuando deja de pagar deja de poseer los contenidos, aunque… ¿quién quiere releer el bestseller de turno?).

 

El gran problema de 24symbols era su falta de contenido. Aitor Grandes y Justo Hidalgo intentaron -sin mucho éxito- convencer a las editoriales para volcar gratuitamente sus contenidos en su plataforma a cambio de la promesa de monetizarlo (de forma equitativa) a través de anuncios o de los usuarios premium que consiguieran, pero obviando que si no conseguían ingresos las editoriales no percibirían compensación económica alguna en retorno (ahí los que arriesgaban eran las editoriales, no la startup).

No tengo datos del funcionamiento de Booquo, pero la falta de especialización en libros y la inclusión en su catálogo de películas me hace sospechar que ha sido un producto bastante irrelevante para Círculo aunque su premisa también era similar a Nubico. Imagino que con este nuevo  lanzamiento acabarán abandonándola a su suerte.

 

Nubico, ¿el verdadero Netflix de los libros?

Nubico nace con la concepción de ser una réplica del sistema de Netflix (y no de Spotify, como me temo que la mayoría de los periódicos lo nombrarán). Imaginemos por un momento que vamos a tener todo el fondo editorial en español por apenas 10€ al mes y que podemos leerlos en la aplicación Nubico para iOS, Android o Windows Phone, o descargarlos en los eReaders de Movistar… tampoco suena tan mal, ¿verdad? Y además estoy convencido que quien tenga ADSL de Movistar o teléfono con ellos tendrá la suscripción a Nubico gratuita (o a un precio inferior). Y si las personas tienen dudas podrán ir a cualquier tienda de Movistar para consultarlas. En España nadie puede competir con eso.

 

¿Nubico es viable?

A un nivel teórico veo bastante viable su funcionamiento, el único problema que le veo es que llega en 2013 y no hace 3 años cuando el futuro del libro en España estaba aún muy abierto y ni Amazon, ni la Google eBookstore habían llegado aquí. Yo les deseo la mayor suerte del mundo y ojalá vaya bien pero me temo que no acabará de despegar. Y es que el mayor problema de llegar tarde a una fiesta es no darte cuenta que todos están borrachos ya y que nadie quiere tu botella de vino por muy buena que sea.

Brevísimas impresiones sobre el Nexus 4

Sí, lo confieso: he caído, he dejado mi amor por la manzana por un momento y he comprado el último smartphone de Google, el Nexus 4. Sí, tres años y medio después vuelvo a Android.

 

Un poco de historia móvil

Mi primer smartphone fue un HTC Touch Diamond que funcionaba con Windows Mobile 6.1 y que para la época no estaba nada mal: era un terminal de gama alta y a pesar de las limitaciones del sistema operativo la capa que HTC había puesto por encima hacía del móvil algo bastante decente y además era bastante bonito (los acabados y accesorios eran de un móvil de gama alta). Pero con la salida de Android me lancé de cabeza a por el segundo terminal de Google, el HTC G2 “Magic”, donde la experiencia de uso de Android me hizo olvidar en una tarde qué era aquello de Windows Mobile a pesar de los acabados plasticosos del terminal y algunos cuelgues del sistema aún en pañales. Ese fue el momento en el que por fin decidí tener Internet en mi móvil constantemente y no andar cambiando de SIM o depender de una red Wifi y ser una persona hiperconectada (en el buen sentido de la palabra). Un año después di el salto a iOS con el iPhone 3GS y más tarde con el iPhone 4, que se verían complementados por un iPad 1G y hace unos meses un iPad mini. Y ahora, después de todo este camino agarrado a la mano de Apple decido ver qué hay fuera de ese ecosistema robusto y al que tan acostumbrado estoy.

 

Primeras impresiones

Lo que a uno más le llama la atención del Nexus 4 (además de su gran pantalla de 4.7″) es su velocidad. Es un terminal muy rápido gracias a su procesador (un Qualcomm Snapdragon S4 Pro, a 1.5GHz) y a los 2GB de memoria RAM, nada que ver con los lentos terminales de Android de hace algunos años. Y la última versión del sistema operativo Android (la 4.2, Jelly Bean) está muy por encima de iOS 6.1 en la mayoría de los aspectos, con muchos detalles visuales y una gran versatilidad sin tener que añadir programas de terceros. Apple debería tomar nota, ya que los menús de iOS a su lado se nos antojan viejos y lentos, como esa novia que no está mal pero con la que llevas ya demasiado tiempo y todo se ha vuelto un poco rutinario.

YouTube Preview Image

Me interesa mucho las posibilidades que tiene la carga por inducción (es decir, sin necesidad de cables) que tiene el teléfono y precisamente hoy ha aparecido en Google Play el cargador inalámbrico Qi. Aún no está disponible para su compra pero es probable que muy pronto lo esté. Y que el Nexus 4 use la tecnología NFC es algo que también me interesa, aunque mucho me temo que a corto plazo no veremos una utilidad real al menos en España aunque yo estoy muy a favor de poder pagar con el teléfono (el teléfono está asociado a la cuenta de Google, que a través de Google Wallet podemos realizar compras -como en Google Play- asociando nuestra tarjeta de crédito). El futuro será eso.

Google Now es un producto que creo que tendrá mucho éxito: que Google te de la información antes de que tú se la pidas es un concepto maravilloso. De momento las tarjetas que existen (tráfico, tiempo, cumpleaños, eventos, distancia a sitios que has buscado previamente en Google) no son demasiado interesantes, pero me puedo imaginar tarjetas de Google que te avisen de que esta noche ponen en la tele Hijos de los hombres ya que Google sabe que te gusta esa película. También eso será el futuro dentro de no mucho tiempo.

Sobre las aplicaciones lo cierto es que han mejorado bastante en todo este tiempo y la gran mayoría de aplicaciones que uso en mi día a día están también para Android, como son WhatsApp, Line, twitter, Echofon, Facebook, foursquare, El País, Flipboard… lo cierto es que hace años que no me preocupo demasiado por estar bajándome y probando todo lo que sale, quizá lo más reseñable serían los juegos pero para eso sigo teniendo el iPad mini.

 

En resumen

El Nexus 4 es un gran terminal a un precio inmejorable, quizá la pantalla sea un poco más grande de lo que a mí me gustaría y para alguien tan acostumbrado al ecosistema de Apple es un poco extraño a veces intentar hacer algo y que no funcione como solía hacerlo (por ejemplo presionar en la parte superior de la pantalla para que haga scroll hacia arriba) pero en general el terminal cumple con creces, es rápido, bonito y funcional con el único pero del reproductor de música y la gestión de los archivos (en ese sentido iTunes + iPod es insuperable para mí). En mi caso probablemente volveré en algún momento a comprarme un terminal de Apple, ya que sinceramente espero que la próxima versión del sistema operativo esté a la altura, pero de momento disfrutaré del pequeño Nexus que seguro que me va a dar muchas alegrías. Así que ya sabéis, si estáis buscando un móvil de gama alta no dudéis en refrescar la web de Google Play hasta que vuelva a salir stock para ser uno de los pocos afortunados poseedores de uno.

Comprando música en digital por primera vez en diciembre de 2012

Lo reconozco, yo no soy de esos que compran todos los discos de sus grupos favoritos, sobre todo porque desde hace año y medio no tengo ninguna unidad óptica donde poder meter el CD de turno y nunca he tenido tocadiscos. Me gusta apoyar a los músicos y por ello he ido a todos los conciertos que me he podido permitir en los últimos 10 años, he comprado los discos en el concierto y la mayoría de ellos los he acabado regalando a amigos y conocidos. Sobre las descargas digitales no soy demasiado dado a ellas, habitualmente los precios me parecen demasiado altos, aunque sí que apoyo iniciativas de crowdfunding porque son formas de promocionar al artista y no a la discográfica.

Ayer por la noche me di cuenta que me faltaban algunos discos de Sr. Chinarro y me puse a googlearlos. Las referencias que encontré eran enlaces engañosos o archivos eliminados así que me dio por mirar cuánto costaban los discos en iTunes:

 

Las canciones sueltas de Luque cuestan 0,99€ pero los discos a partir de 4,99€ y aunque uno cree discos de hace más de 5 años igual deberían costar alrededor de 3€ el precio era bastante aceptable y además iTunes (igual que la mayoría de los servicios de compra de música) te permite escuchar fragmentos de las canciones:

 

Y así que me he dicho bueno, ¿y si lo quiero por qué no voy a pagar 5€? El disco viene a una buena calidad, con carátula, se compra a un clic ya que ya tengo vinculada mi tarjeta a iTunes, con los nombres bien puestos… ¡son todo ventajas!

Y ya está. Las canciones se descargarán en segundo plano según la conexión de cada cual y mientras puedo seguir escuchando el resto de canciones de Sr. Chinarro que tengo en mi ordenador tal feliz:

 

 

Y así es como uno acaba pagando por música en digital por primera vez en diciembre de 2012, del mismo modo que en cuanto fui usuario de Apple empecé a pagar por juegos o aplicaciones. Y es que sigo creyendo que los ecosistemas cerrados que se lo ponen fácil a la gente que realmente quiera comprar son los únicos que podrán competir contra lo gratis. Y es que si tardamos menos en bajarlo gratis que en comprarlo legalmente con complicados sistemas de DRM… estaría claro por cuál nos decantaríamos.

Brevísimas impresiones sobre el iPad mini

Han pasado dos años y medio desde que escribía el post Brevísimas impresiones sobre el iPad y el mundo ha cambiado tanto que ya a nadie le parece una locura como que me compre un tablet tal y como les parecía en su momento, ya (casi) nadie me dice ¿para qué quieres eso? y ahora todo el mundo entiende o intuye las funciones de una tableta y que perfectamente puede coexistir con un iPhone y un MacBook Air y que se complementa perfectamente dentro del ecosistema.

Sí, desde hoy soy poseedor de un iPad mini 3G, mi primer iPad lo vendí hace unos meses a una amiga (y a precio de amigo) con la intención de actualizarme al iPad 3 pero casualidades de la vida acabé posponiendo la compra y cuando a finales de octubre veía la keynote con Mireia no tuve ninguna duda al verlo: tenía que ser mío.

¿Por qué un iPad mini y no el nuevo iPad? Por el precio y, sobre todo, por el peso. Cuando uno está en una tienda y compara el iPad y el iPad mini el iPad se le antoja demasiado grande y pesado. El tamaño de su hermano mayor era ideal hasta que apareció la versión reducida, del mismo modo que la chica más guapa de la clase deja de ser la más guapa cuando llega esa nueva chica con pecas y con ojos profundos que no deja de mirarte. La única gran pega a este respecto es la reproducción de vídeo. El tamaño 4:3 es ideal para todo excepto para ver vídeo y o bien nos acostumbramos a que la imagen sea un poco más pequeña de lo habitual o hacemos zoom y perdemos parte de visión.

¿Por qué un iPad mini y no un tablet de Google? Bueno, sinceramente estoy tan acostumbrado al ecosistema de Apple que no tengo demasiadas ganas de cacharrear y de probar, aunque he de admitir que el Nexus 7 no me parece para nada un mal terminal. Una de las cosas que no me gustaron de la keynote fue el momento en el que pusieron a comprar ambos dispositivos, más propio de reviews de fanboys que de una presentación, pero no les faltaba razón:

YouTube Preview Image

 

Mis primeras horas con el iPad mini han sido casi-casi un redescubrimiento del aparato. Mis últimos recuerdos del iPad de primera generación eran de un aparato lento, sin cámara, sin Siri, etc. He recordado lo cómodo que es leer el periódico gracias a la aplicación de El País o ver el informativo de TVE a través de la aplicación de rtve.es HD.
A priori me resulta un poco incómodo escribir con él en horizontal, ya que el teclado es un pelín pequeño para mis grandes manos, veremos si me acostumbro. La pega más grande que le veo es la pantalla: la densidad de píxeles no es suficiente y no es una pantalla tan nítida como la del iPhone o el iPad Retina, todo el mundo da por hecho que la próxima revisión del iPad mini incluirá ese tipo de pantalla y creo que será un motivo más que suficiente para dar el salto.

Con la compra del iPad mini adquirí también una smart cover roja a juego con mi iPad negro. En realidad yo quería una smart case pero a día de hoy no están disponibles, así que he acabado comprándome un plástico protector de Skinomi por recomendación de miopensativo y compañía. Soy un tanto paranoico con los golpes y demás, así que veremos si esa combinación me resulta suficiente.

Aunque para algunos no es necesario, me volví a decantar por el modelo 3G tardando casi un mes más en recibir el dispositivo porque el uso en movilidad del tablet será bastante alto y no quiero andar dependiendo de puntos Wifi, tethering con el iPhone o derivados. Entiendo que el sobrecoste de 130€ puede parecer excesivo, pero para mí merece la pena. La problemática de la conexión queda totalmente solucionada gracias a la NanoSim de Pepephone y a la opción de compartir la tarifa de datos de mi terminal con mi iPad por 2€ al mes. No es un servicio multiSIM pero a efectos prácticos viene a ser lo mismo. Lo único que hay que hacer es ir a su web, pedir una nueva línea solo de voz y una vez que esté activa compartir el bono de datos dentro de las opciones del sistema. Fácil y al momento.

En definitiva, de momento las impresiones que tengo con el iPad mini son igual de buenas que las que tuve hace un par de años con mi primer iPad, excepto que ahora ya sabemos todo lo que podemos hacer con nuestra tableta y lo útil que nos va a resultar en cafeterías, trenes, autobuses o tirados en el sofá o en la cama con ella. No sé cómo he podido aguantar medio año sin uno, ha sido volver a tenerlo y dejar de tocar el ordenador y el móvil.

 

El mapa no es el territorio

“El mapa no es el territorio”

(Alfred Korzybski)

 

En un capítulo de la brillante serie The West Wing titulado “Somebody’s Going to Emergency, Somebody’s Going to Jail” (2×16) se abren las puertas a colectivos o personas durante un día (en la serie se le conoce como Big Block of Cheese Day) que habitualmente no podrían entrar en La Casa Blanca y que tienen alguna propuesta que hacer. En este capítulo un grupo de geógrafos va con la propuesta de que en todos los colegios norteamericanos se sustituya la proyección de Mercator [primera fotografía de esta entrada] por la proyección de Peters [segunda fotografía], mucho más cercana a la realidad.

En 1569, Mercator creó un mapamundi que llegó a ser el estándar clásico de la percepción geográfica del mundo hasta nuestros días. Este cartógrafo alemán utilizó como criterio de construcción de su famoso mapa la fidelidad absoluta de los ángulos. Pero el precio de esta decisión fue tener que aceptar grandes distorsiones en la forma y en la superficie de países y continentes. Su proyección, en un primer momento, fue rechazada unánimemente, sin embargo, treinta años después de su muerte, su mapa había conquistado el mundo y permanece intacto en nuestro subconsciente. En el proceso de creación de la proyección Mercator se plantea un dilema, todavía no resuelto, técnico y metodológico, que origina una toma de decisiones subjetiva. Al proyectar la superficie de un cuerpo redondo sobre un plano, debido a que es imposible conservar todas las propiedades originales del objeto, se aceptan criterios de proyección desiguales. Los ángulos se conservan, pero según nos alejamos del Ecuador las distancias se van distorsionando de manera progresiva por la curvatura de la Tierra, se destacan y amplían las zonas cercanas a los polos agrandando visualmente Europa. Sudamérica se representa en realidad nueve veces mayor que Groenlandia, aunque en esta proyección parecen casi iguales. La línea ecuatorial no pasa por el centro, sino que deja dos tercios para el Norte y un tercio para el Sur, produciéndose diferentes distorisiones. Europa parece mayor que Sudamérica, que posee casi el doble de superficie. Escandinavia parece mayor que la India, que en realidad es tres veces mayor. Groenlandia parece mayor que China, casi cinco veces más extensa. La antigua URSS parece casi dos veces mayor que África, cuyo tamaño es casi un tercio más grande.

(Daniel García Andújar, “Nueva cartografía, nuevos territorios”, en El hilo de Ariadna: lectores / navegantes, Casa del lector, 2012)

 

YouTube Preview Image

 

La representación del mundo, la forma en la que decimos las cosas influye en nuestra percepción de lo que nos rodea, la forma en la que interpretamos e interactuamos con él, todo está delimitado por la estructura de nuestro sistema nervioso como el neurolingüista Alfred Korzybski postuló hace ya 80 años.

En la era de la la hipercomunicación en que vivimos la representación de Europa como centro del mundo (como si Ptlomeo aún viviera) empieza a desaparecer. Uno abre Google Maps y se geolocaliza allá donde esté: en su continente, país, ciudad, barrio y calle y a partir de ahí se construye el resto del mundo.
Muchos de nosotros no éramos tan conscientes de la necesidad y del uso que le damos a estos mapas hasta que Apple eliminó Google Maps en la nueva versión de su sistema operativo (iOS6) sustituyéndolo por su aplicación Mapas y sembrando dudas a buena parte de los futuros compradores únicamente por la ausencia de esta característica. Si la Wikipedia fue, sin lugar a dudas, uno de los avances más asombrosos en inteligencia colectiva en la red de la última década, la cartografía del territorio, la geolocalización de lugares (con foursquare a la cabeza) lo será en esta década. Saber dónde estamos y respecto a nuestra posición conocer lo que tenemos alrededor clasificado y jerarquizado según nuestras preferencias o las preferencias de nuestros amigos se me antoja la forma más sencilla de eliminar la distinción centro / periferia de la representación cartográfica moderna. ¿Por qué usar un único mapa global cuando cada uno puede tener el suyo particular?

 

Fabián, crowdfunding y el nuevo modelo de negocio en la música independiente

Fabián es un tipo de León algo tímido y que descubrí no recuerdo cómo ni dónde pero que he visto en multitud de ocasiones en Valladolid, León, Barcelona (y maldigo a mis horarios por no poder ir a verlo hace unos días en Madrid). Sus tres discos que podéis escuchar en su bandcamp son una auténtica maravilla y como ya escribí creo que es uno de sus artistas a los que hay que seguirle la pista bien de cerca dentro del panorama de la música de autor.

 

YouTube Preview Image

 

En los últimos meses muchos artistas están autofinanciándose sus nuevos proyectos musicales con ayuda de los fans en los que se conoce como crowdfunding, es decir, ellos establecen un límite de dinero mínimo para grabar el disco (o la película o lo que sea) y cada uno aporta lo que puede y por aportarlo se lleva una “recompensa”, que en el caso de los discos suele  ser desde una descarga digital del disco, un CD, un vinilo, aparecer en los créditos, entradas para los conciertos de la gira, etc. Y Fabián ha decidido hacerlo para su cuarto disco, aquí nos lo explica:

 

Su página de Verkami es esta y se ha propuesto el objetivo de recaudar 5000€ en los próximos 40 días y cada uno puede aportar desde 6€ (descarga digital) hasta 250€ (un pack muy chupi con multitud de cosas). Y yo me he animado a ayudarle en esta nueva etapa contribuyendo con 12€ (que no se me quitarán de mi cuenta si no se llega al objetivo de dinero).

 

En tiempos tan complicados para la música y la cultura creo que es más importante que nunca apoyar a los artistas o grupos que realmente nos gustan financiando sus discos y yendo a sus conciertos siempre que nos lo podamos permitir si no queremos volver a una edad media cultural en la que parece que muchos nos quieren meter.

La vida sin iPhone (2)

Hace dos años escribía sobre cómo era quedarse sin iPhone durante unos días y las sensaciones que tenía en su momento con las que he tenido estas últimas 36 horas que he estado sin móvil (ni Internet ni llamadas ni nada) han sido totalmente opuestas.

-El móvil es un vínculo con el mundo, es el cordón umbilical con el resto de personas ya sea para llamar, escribir un sms / whatsapp o consultar el correo electrónico. Cuando uno está en movilidad no tiene la oportunidad de hacerlo a través del ordenador y los cibercafés hace tiempo que murieron, ahora pocas son las cafeterías que disponen de un ordenador para sus clientes (la mayoría da wifi para los portátiles, tablets o smartphones de los clientes).

-Los teléfonos, las direcciones, los localizadores de los trenes… todo lo tenemos en nuestro móvil, en nuestra agenda, en nuestro correo electrónico. Si estamos sin teléfono tenemos que apuntar los móviles importantes en un papelito (en mi caso el de mis padres es el único que recuerdo con claridad, supongo que la mayoría de la gente tendrá mejor memoria), el localizador del tren y hasta los horarios de los diferentes medios de transportes… algo tan trivial como consultarlo en el teléfono se convierte en algo mucho más complicado cuando no existe esa posibilidad ya que una vez fuera de casa no se puede hacer.

-Saber la hora es algo difícil en estos tiempos. ¿Cuántos llevan reloj en su día a día? Yo desde luego no y si quitas el teléfono móvil de la ecuación te quedas tú solo mirando los relojes de la O.R.A., los luminosos de las farmacias y los postes que indican la temperatura en las ciudades… realmente es complicado saber la hora, saber si uno llega tarde (en mi caso la respuesta siempre es llego tarde). Este descubrimiento me hizo sentirme muy ridículo.

-Quedar con alguien es una odisea. Sé que muchos me diréis que antes nadie tenía móviles y todos quedábamos perfectamente… es verdad, pero ahora todo el mundo tiene móvil y si pasa algo a última hora un mensajito hace que dicha cita pueda ser anulada. Y si hablamos de quedar con alguien en otra ciudad, ¿cómo nos aseguramos de que esa persona va a llegar? ¿Y si llega tarde significa que no vendrá o que simplemente se retrasa? En mi caso me vi forzado a utilizar una cabina telefónica de una estación de trenes (sí, siguen existiendo y básicamente son las mismas que hace 10 años) para poder decirle a esa persona “estoy aquí, ¿vas a venir?”. Realmente la sensación de meter monedas en la ranura mientras uno sostiene el auricular de plástico negro entre su cabeza y su hombro es algo que no pensaba que volvería a hacer en mucho, mucho tiempo…

-No comento aquí el hecho de no tener música (en mi caso no tengo iPod) o no poder dar Internet al ordenador para consultar cosas en el tren o similares, ya que no considero que sean usos de “primera necesidad” dichas actividades, pero también son pequeños caprichos tecnológicos a los que uno está acostumbrado y que desaparecen cuando no tiene móvil. Es raro volver a escuchar el ruido de la ciudad sin pasar por los auriculares…

 

La vida sin móvil es complicada, en estas 36 horas me he sentido desnudo cuando miraba un móvil que no servía para ninguna de sus funciones y maldiciendo una y otra vez el no tenerlo para llamar, saber dónde estoy, comprobar la hora, mirar el dinero que tengo en mi cuenta bancaria, saber cuándo sale el próximo tren, leer twitter para ver cómo va la huelga de metro y autobús en Madrid… La próxima vez creo que siempre tendré un móvil de repuesto en casa, aunque sea solo para llamar y poder decir no he perdido el tren.